El autobús del Brexit desde el norte al sur de Inglaterra

Por Sara Pérez (@sarap0va)

Mi avión aterrizó en Manchester el pasado miércoles. Solo conozco a los revisores del tren que me lleva a Leeds, una pequeña ciudad universitaria que está a una hora. Durante el trayecto, no tenía ninguna intención de hablar del aniversario del Brexit, ni de las elecciones, ni de Theresa May.  No tenía ninguna intención, pero salió solo.

Una mujer rubia, aproximadamente de la edad de mi madre, llevaba puesto un vestido y unas sandalias cuando la lluvia caía a borbotones y hacía un frío mortal en pleno final de junio. Hablaba un perfecto inglés, pero llevaba una bolsa de “cacahuetes” del Mercadona, lo que me desconcertaba. Era más inglesa Twinings y los fish and chips, pero venía de Alicante, donde tenía una casa y donde estaba intentando empadronarse. Quería la nacionalidad española aunque todavía no sabía muy bien que iba a pasar en las negociaciones del Brexit y como le podría afectar. Por si acaso, ella había decidido que prefería el tiempo y las aceitunas del Mediterráneo y que haría todo lo posible por irse a vivir allí, aunque tenía una madre de 96 años en Middlesbrough y dos hijas en Londres.

No lo dudó. Y me preguntó “¿Qué opinas del Brexit?”. A lo que yo le contesté “upset” (decepcionada). Ella asintió con la cabeza y me dijo “yo también” y seguimos hablando del día a día, del horario de los trenes y el tiempo.

Hay más de 200.000  británicos en nuestro país.  El 21,34% de las compras de vivienda en España por parte de extranjeros se corresponde con ciudadanos británicos. Es la cifra más elevada, por delante de franceses y alemanes y todavía no se sabe que va a pasar con ellos.

Llegué a Leeds y volví a ver el panorama que había visto hace unos meses. Una comunidad de españoles titulada o doble titulada, trabajando en pizzerías por 6 libras la hora. En un país que acoge al visitante pero desprecia al que se queda por mucho tiempo.

Hay 202.000 españoles viviendo en Reino Unido.  De los cuales, el 46% tiene titulación el 33% trabajaba anteriormente en España de lo suyo y ahora casi el mismo porcentaje trabaja de algo que no tiene nada que ver con lo que ha estudiado. El trabajo está mejor pagado, pero el clima es peor y estar lejos, afecta al estado de ánimo.

De Leeds fui a Londres. La mujer que me acoge en su casa me pidió perdón por el ‘Brexit’ “porque es algo que nunca debía haber ocurrido”. Es trabajadora comunitaria, da clases de inglés gratis y ha tenido la vida más intensa que yo haya conocido hasta el día de hoy. Tiene la edad de mi madre, pero ella piensa que está preparada para cambiar el mundo. Le dije el lema que cargo en la mochila: “Think global, act local” y dijo que lo diría en sus clases, para motivar a sus alumnos a ser más activos en la vida comunitaria. Al igual que yo, piensa que el actual opositor en el Parlamento británico, Jeremy Corbyn, es una gran figura que no ha hecho todo lo que estaba en su mano.

En un artículo reciente en El País, leí que hay un nuevo de término para calificar a una masa desposeída y conformista en Reino Unido: bregret (de Brexit y arrepentimiento). Nutridos del voto europeísta, aceptan el resultado obtenido . Nada tiene que ver con ella, pero si con Corbyn.

Ha pasado una semana desde que estoy en la capital de Reino Unido. He escrito en un grupo de españoles en Londres y he quedado con un grupo de chicas. La mayoría graduadas pero trabajando de Aupairs. Tenían mi edad y siguen buscando una oportunidad fuera de España pero con la esperanza de volver dentro de poco.

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