El derecho a la esperanza

xxx6

Por Tatiana Arenas (@tatianaarenas_)
El pasado sábado la madrileña Puerta del Sol acogió un acto político de Podemos, celebrado a tenor de la moción de censura que registró la formación morada en contra del actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. A últimos de abril fue cuando el grupo confederal Unidos Podemos de Congreso de los Diputados manifestó su voluntad de presentar dicha moción de censura. La iniciativa, tras una consulta a los adscritos, se ha materializado y ya está registrada, solo queda que próximamente tenga cabida en el orden del día de los debates que se celebren en la Cámara Baja. Ante esto, los ‘populares’ se ríen y lo consideran un “numerito”; desde Ciudadanos el calificativo no es muy diferente y defienden que es un “circo”; el PSOE, sumergido en su proceso interno, solo piensa que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, solo quiere arrebatar protagonismo al proceso de primarias socialistas. Ante esto, a Podemos no le queda otra que aceptar la realidad y asumir que la moción solo cuenta con el apoyo de sus socios –IU, En Comú Podem y En Marea– y que éstos no son suficientes para que salga adelante. En vistas de este “fracaso” la convocatoria de este sábado tenía como protagonismo la gente, gente que sí apoye la moción de censura. “Ya puestos a no ganar en las instituciones, ganemos en la calle”, a eso se refería Podemos con la concentración que ha llenado la plaza, sin abarrotarla, y donde, más allá de política y partido, se ha respirado ilusión.

Las razones que han llevado a Unidos Podemos a aferrarse al mecanismo parlamentario que permite, si cuenta con los apoyos suficientes, expulsar del poder al partido gobernante son varios y uno de los argumentos más fuertes para atacar al PP ahora mismo es la corrupción. A las más conocidas tramas de corrupción desmanteladas como el caso Bárcenas, Gürtel o Púnica se unió recientemente el caso Lezo. Los tentáculos de esta trama parecen no tener fin y las informaciones nacidas de la misma han traído desde la implicación del ex presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, ya en la cárcel, hasta la dimisión “definitiva” de la lideresa Esperanza Aguirre, pasando por la puesta en duda del Ministerio de Justicia con escuchas y conversaciones vergonzosas entre ex dirigentes políticos y muchísimas más noticias que van saltando con los días. Por otro lado, y paralelamente al desarrollo de este último caso conocido, los procesos de los demás siguen adelante, tanto que el caso Gürtel ha llegado al punto en el que ha citado a declarar al mismísimo presidente del Gobierno como testigo, al cuál puede que se libre, como no, a través del plasma. En fin, la corrupción política está a la orden del día y es rara la jornada en la que a ciudadanía no despierta con el anuncio del desmantelamiento de una nueva trama que, seguramente, haya estado llenado los bolsillos a altos cargos.

xxx

Desde abajo todo se ve distinto, y no es de extrañar el cabreo nacional. El Gobierno ve brotes verdes, los famosos brotes verdes, pero ¿Quién no conoce o tiene cerca a alguien que se ha quedado en el paro o que lleva sin encontrar un trabajo meses o incluso años? ¿O que,si lo ha encontrado, ha sido un trabajo precario? ¿A cuántas familias conoces que se sostienen con un mísero sueldo o con lo que da de sí la pensión de sus familiares más mayores? ¿Cómo de llenos están los comedores sociales de nuestro país? ¿Cuáles son los niveles de pobreza infantil? ¿Qué servicio ofrecen nuestros hospitales, gran parte de ellos sometidos a la privatización? ¿Cuántas empresas quiebran o dejan quebrar? ¿Cuántas madres pluriempleadas conocéis? ¿Cuántos estudiantes han dejado la carrera o no han logrado entrar en ella por falta de recursos económicos y dificultades para acceder a becas? O mejor ¿Cuántos jóvenes bien formados carecen de una oportunidad laboral? Y así millones de preguntas más forman parte de este cabreo social que, legitimadamente, estalla cuando los ciudadanos se enteran de que otros han llenado a esportones sus cuentas bancarias de manera fraudulenta, algunos incluso cuando ostentaban un cargo público.

Son los gobernantes los encargados de gestionar los recursos y la política tiene que ser un instrumento útil de gestión de lo público, para que llegue a todos y cada uno de los ciudadanos y,  más si cabe, a los que estén en situaciones graves y más lo necesiten. Es comprensible que la política sea complicada y, sinceramente, yo ya no sé cuál es la solución válida, si las que defienden unos o las que defienden otros. Creo que ya no es cuestión de colores, es cuestión de validez para gestionar los recursos de un país. Se puede tachar a la derecha de conservadora y a las izquierdas de rupturistas, se puede estar más de acuerdo o no con los planes de unos o de otros pero ya, lo único cierto es que la sociedad no aguanta más. También es cierto que seguramente la corrupción sea un problema endémico de la política, que todas y cada una de las formaciones que existen pueden ser mañana también protagonistas de una gran trama corrupta, pero hoy es el partido del Gobierno en que tiene más los pies en el fango. Ante esto es normal que los ciudadanos se concentren y griten a favor de una alternativa que se presenta liberadora, es por eso por lo que miles de personas se reunieron el pasado sábado en la Puerta del Sol.

xxx3

Podemos nació en su día como una fuerza joven, quizá las encuestas digan que es esta franja de la población la que más entrega su voto a este partido, sin embargo, en la concentración se podía ver gente de todas las edades, pero también mucha gente mayor que, a mi juicio, tiene mucho más legitimado el cabreo y considero sus argumentos con más peso. Al escenario no solamente subieron los principales cabezas del partido, sino también representantes de la sociedad como un bombero, una médica, una mujer en paro que vive con una pensión ínfima, un exmilitar, una joven estudiante de Derecho, un representante de los estibadores, otra de las espartanas de Coca Cola y más. Todos ellos denunciaron la situación en la que viven o trabajan, ¿Cómo es posible que un bombero y una médica aseguren que no cuentan con los recursos suficientes como para prestar servicios públicos tan importantes? ¿Desde el Gobierno no se echan las manos a la cabeza ante esta y otras situaciones que se han presentado? El público enloquecía, y lo hacía más cuando escuchaba los mensajes de los referentes del partido.

xxx2

El discurso del aclamado Pablo Iglesias se ha centrado en echar al PP de las instituciones, a los que llegó a calificar de “corruptos sin escrúpulos”. Iglesias hizo incapié, durante su momento en el escenario, en que hay una parte de la ciudadanía que quiere que esto se produzca y que eso se evidencia en la multitud concentrada este sábado. El líder, a pesar de previsible fracaso de la moción, insistió en que la iniciativa ya se había ganado en la calle. Además, Iglesias tachó al partido del Gobierno varias veces de “ladrones”, calificativos que compartían las cientos de pancartas que portaban los asistentes en las que se podía leer: “Fuera Rajoy”, “Ganaba el PP con dinero B”, “Por falso y corrupto, PP al paro o al trullo”, “PP, vergüenza de España”, entre otros muchos insultos. El resto de dirigentes de la formación cumplió con el discurso previsto en la línea de lo defendido allí aquella tarde. La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero, admitió que al PP “le queda el escondite del Parlamento” porque, entre otras cosas, en palabras de Montero, Ciudadanos y el PSOE se unirán a ellos para rechazar la moción de censura. Por su parte, el senador Ramón Espinar hizo protagonista a la multitud como la gente que “llevará en volandas” a Pablo Iglesias a La Moncloa en las próximas elecciones previstas, en 2020. El socio de IU, Alberto Garzón, mostró su apoyo total a las intenciones de Podemos: “Basta ya de hablar, se actúa y la moción de censura es la mejor forma de actuar para echar a los responsables de este sistema criminal que nos está explotando”, gritó. Sea como fuere y ante todos los discursos, la multitud allí concentrada, sobre la que la pelea de medios está abierta en cuanto a cuántos asistentes hubo en total, se unía a los discursos.

xxx10

Igual la reflexión final sobre esto quede ambigua, sin posicionamiento, pero, personalmente, más allá de el número de personas que asistió, la controversia que pueda generar o las opiniones de otras formaciones, allí lo que había era un latido grande de esperanza, y me explico. En otro momento cabrá haber juicios sobre si Podemos está en la verdad suprema o si cumple o no cumple con lo prometido, la realidad es que los que tienen ahora la posibilidad de cumplir las promesas que llenaron sus programas es el PP y éstos no destacan por dicho cumplimiento, sino por que cada vez sean más y más tentáculos de corrupción que les asfixian. Todavía no sabemos si las propuestas de Podemos son radicales, o al menos no podremos saberlo a nivel nacional, porque sea dicho que, de momento, los llamados ayuntamientos del cambio no se han derrumbado ni han provocado una hecatombe por estar gobernados por alguna de las confluencias o simpatizantes de la formación morada. Lo que expone la realidad es que una parte de la población está desconforme con la gestión de Gobierno, no ve mejorar su situación, pese a lo que se anuncia desde arriba, y para colmo está cabreada porque mientras ellos no llegan a fin de mes otros esconden sus fortunas en paraísos fiscales. Se puede estar más o menos de acuerdo con lo que pregona Podemos, se puede coincidir o no con su fondo y sus formas, pero eran muchas las caras de esperanza porque sí, proponen algo nuevo. Repito, puede que no tengan la fórmula suprema del cambio que necesita el país, pero el país necesita un cambio, una adaptación a los tiempos, una política da la gente y no de los bancos. Algo diferente a lo que hemos vivido hasta ahora.

Las caras de ilusión eran emocionantes, jóvenes y mayores coreaban esa necesidad de cambio, escenificaban ese cabreo con las instituciones y aseguraban abiertamente que no se sienten identificados en ellas. Los gritos, más que de protesta, eran de esperanza. Los discursos que allí se escucharon suponen un ápice de esperanza de que las cosas cambien, de que la política cambie y de que empiece a velar por el bien de sus ciudadanos. Y solo hay un derecho que nunca podrán arrebatar a la ciudadanía, después de haberle arrebatado demasiados, y ese es el derecho a la esperanza, a la esperanza y a mirar hacia un cambio y un futuro que puede ser mejor.

xxx7

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s