Amarás a Charlotte Gainsbourg

Charlotte Gainsbourg

Por Tatiana Arenas (@tatianaarenas_)

Charlotte Gainsbourg, actriz y cantante francesa de raíces británicas, marcada genéticamente con los dones de la provocación, musa de Lars Von Trier y envuelta en un aura de erotismo y atracción. Y es que cuando naces en el seno de una de las parejas leyenda de los años setenta, la formada por la cantante y actriz Jane Birkin y el compositor musical Serge Gainsbourg, es natural caer en la carrera artística. Así fue tanto que Charlotte terminó dedicándose al cine y a la música desde muy pequeña.

A la tierna edad de los trece años demostró su precocidad artística grabando su primera canción no libre de polémica. Se trata de un dúo con su padre que lleva por título Lemon Incenst y cuya letra describe una relación incestuosa entre un padre y una hija. Pero esto, cuando hablamos de Serge, no resulta extraño y es otra prueba más del escándalo heredado. Ya sus padres desataron polémica con su “Je t’aime… moi mon plus” y, a partir de su iniciación en el mundo artístico, Charlotte protagonizará cantidad de imágenes que también evocan escándalo, vicios y vida tormentosa.

A la misma edad la adolescente se hace un hueco en el cine con su primer trabajo en el film Paroles et musique. Un año más tarde recibirá un importante reconocimiento, el premio César de Actriz Revelación por su interpretación L’effrontée de Claude Miller, con quién colaborará también más adelante. Su filmografía supera la cuarentena de películas, y entre ella destacan sus trabajos con Lars Von Trier.

De nuevo parece que los aires provocativos no se separan de la vida de Charlotte. El controvertido y atrevido director danés puso su foco en la actriz para protagonizar tres películas seguidas que conforman la denominada Trilogía de la depresión: Antichrist (2009), Melancholia (2010) y Nymphomaniac (2013). Aquí la actriz protagoniza sus trabajos más atrevidos en los que sus personajes protagonizan desde una amputación de clítoris, pasando por sufrir el final del mundo y terminando por una vida guiada por las ambiciones sexuales. Gainsbourg, a pesar de que sus relaciones con el director pudieron resultar agridulces, no dudó en indagar en los tabúes que rodean a las temáticas de Von Trier y superó todo tipo de debates a los que fueron sometidas sus interpretaciones. La más reciente de todas, Nymphomaniac, fue una de las más polémicas. Tanto en el estreno de la primera parte, como de la segunda, la película no quedó libre de polémica llegando a ser calificada de “pornografía de autor” por contener escenas de sexo implícito.

Lo cierto es que ambas películas son una de mis interpretaciones favoritas de Gainsbourg. Se trata de la encarnación perfecta de un personaje complicado en el que la actriz hace más alarde de su erotismo que nunca. Charlotte posee una belleza inaudita que se entremezcla con la erótica y la atracción, pero que también contiene toques de inocencia. Melancholia es otro de los escenarios donde se luce, protagonizando está vez un escenario de histeria con motivo del final del mundo. Su versatilidad como actriz quedó demostrada cuando, después de haber protagonizado tantos dramas, se sumergió en la comedia Samba (2014). Pero no todo termina aquí, si acabo de citar uno de los trabajos que más me ha llamado la atención de la actriz francesa, a continuación viene la parte que más admiro: la musical.

Charlotte Gainsbourg escenifica su erotismo no solamente a través de la gran pantalla, también a través de la música, y no todo se quedó en aquella colaboración con su padre cuando era niña y esta parte de su carrera posee muchas curiosidades por descubrir.

Después de Lemon Incest, en 1986, publica Charlotte for Ever repleto de canciones provocativas en tonos Pop como Plus doux avec moi, Élastique o Zéro pointé vers l’infini. Los años posteriores aparca la música por unos años, pero pasados estos continuará con colaboraciones como la que realizó con la banda sonora de Love,etc. Además, en el año 2000 la mismísima reina del popo, Madonna, incluyó en ‘What It feels like for a girl’, de su disco Music, una escena de la película Le cement garde. Esta película contó con la colaboración de Charlotte, por lo que en el fragmento incrustado aparece ella misma.

Pero fue en 2006 cuando nace uno de los trabajos consolidados de la artista en el mundo de la música: 5:55. Este disco es el resultado de múltiples colaboraciones de lujo. Jea-Benoît Dunkel y Nicolas Godin fueron los encargados de la composición musical a la que da voz Charlotte. Las letras están escritas por la propia Charlotte conjuntamente con los ingleses Jarvis Cocker y Neil Hannon del grupo The Divine Comedy. Además, el disco contó con la producción de Nigel Godrich, veterano productor de grupos como Radiohead, Beck o Paul McCartney. Los temas, la mayor parte en inglés, son puramente evocadores y atmosféricos debido a los susurros que caracterizarán los trabajos de la cantante.

Acto seguido, en el 2009, Gainsbourg publica IRM, un disco que cuenta con la colaboración del mismísimo Beck. Una curiosidad sobre el título de este álbum es que en francés “IRM” son las iniciales de Imagen por Resonancia Magnética. Charlotte sufrió un accidente que le provocó una hemorragia cerebral, un hecho que le obligó a pasar por varias resonancias magnéticas. El sonido de aquellas máquinas quedó grabado en la cabeza de la artista, tanto, que la canción que lleva el mismo nombre que el disco emula dichos soniquetes. La fusión entre Beck y Gainsbourg han dado vida a cancines excelentes como Heaven Can Wait, Me And Jane Doe o Time Of The Assassins. Otro alarde más del estilo sensual de Charlotte que susurra cada palabra evocando fragilidad pero a la vez contundencia.

Stage Whisper (2011) es otra de las joyas publicada que cuenta con temas en directo e inéditos, más un DVD y un completo libreto. Este disco live inédito sabe a álbum nuevo e incluye una cover de Just like a woman. Una prueba más de la consolidación de la artista también en el terreno musical que demuestra su dominio del directo. Ya sea en solitario o apoyada por Madonna, Air o Beck, la voz de Charlotte Gainsbourg es una artista arrolladora. Su sensualidad envolvente, su atractivo atípico y su desbordante talento hacen de ella una joya musical, más allá de su vida en la gran pantalla.

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