El Fin de la buena vecindad

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Por Roy

Cuando el flamante Secretario de Relaciones Exteriores (SER) de México, el Dr. Luis Videgaray en compañía del Secretario de Economía, el Dr. Idelfonso Guajardo llegaron a Estados Unidos de América  para tener un debate con el equipo de asesores del nuevo presidente Donald J. Trump, para negociar ciertos aspectos del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no se imaginaban que al tocar suelo en Washington ya la tormenta política más importante entre las dos naciones en los tiempos recientes había iniciado. La firma de una orden ejecutiva donde promulgaba la construcción del muro fronterizo, como otras medidas complementarias que han sido la solicitud para el aumento en cinco mil efectivos para la guardia fronteriza y el fin del financiamiento a las ciudades santuario o ciudades amistosas con los inmigrantes.

Con esta demostración de fuerza, Trump confirmaba lo que ya se venía anunciando desde hace meses con sus presiones a las industrias americanas que laboraban en México, y que había ocasionado incluso que se cancelara el proyecto automotriz de la compañía Ford en el estado mexicano de San Luis Potosí; el presidente americano confirmaba que su plan contra México no era sólo cuestión de Marketing político.

Siendo de esta manera que en un solo plumazo, el presidente número 45 de los EE.UU. había destruido cualquier posibilidad de negociación entre los países, al tiempo que ponía contra las cuerdas al actual gobierno de la república mexicana, el cual, tan sólo 48 horas después recibirá un segundo golpe por parte de Trump, quien señalaría, que el presidente de México, el Lic. Enrique Peña Nieto, se  reuniría con él para tratar el tema del muro, siendo ultimo algo que terminó por reventar la cuerda y forzar a que el presidente mexicano tuviera que replegarse y cancelar la reunión al tiempo que ha ordenado una reunión de emergencias con miembros del Senado de la República para debatir las acciones a tomar en lo referente  a la relación bilateral, la cual se haya ante la amenaza de la ruptura como nunca en los últimos 100 años.

En este punto, se puede agregar, que el presidente Peña Nieto y sus asesores han sido víctimas de su propio tiempo, puesto que ellos como tantos políticos contemporáneos, pertenecen a la era de la impotencia, ya que tal y como lo señala Castoriadis, han sido enseñados a sólo pensar dentro de la caja de la teoría del liberalismo, por lo que no pueden concebir planteamientos fuera del mismo.

Es por esto que la clase política mexicana en el poder lo ha pasado tan mal con Trump al intentar tratarlo como un político similar, pensando que sus planteamientos nacionalistas eran sólo propaganda electoral,  llegando incluso a invitarlo a México para que cambiara su visión sobre la república; sin embargo los esfuerzos del presidente Peña Nieto han topado pared una vez tras otra, dejándolo demasiado limitado en su accionar con Trump, viéndose lento e incluso sumiso.

Lo anterior ha pasado por el no entendimiento de que para Trump y su gobierno las promesas políticas hechas sobre la cuestión de la inmigración no son letra muerta, sino cuestiones que deben ser atendidas, ya que desde su planteamiento lo que se está jugando es la esencia de lo americano, en tanto que el otro como no-americano ha sido cosificado como aquel ser que ha venido a trastocar la estabilidad y la pureza y por lo tanto debe ser eliminado o regresado a su tierra.

Bajo la premisa anterior y recuperando las premisas de Andreassi Cieri sobre el Fascismo, al cual entiende como un proceso político sustentado en la cancelación de la posibilidad de ver al otro como un igual; se puede teorizar, que los ataques de Trump, no disminuirán sino que al contrario continuaran y aumentaran en violencia en tanto que para él, es una condición indispensable, ahora bien esto no hará más que profundizar las tensiones entre ambos países, siendo pues que las cosas no mejoraran.

Ante esta situación las primeras muestras de defensa política por parte de México en girar la orden expresa desde la presidencia a todos los consulados mexicanos en EE.UU. para brindar una asesoría legal al tiempo que se empiezan a lanzar guiños a otras zonas económicas, son unos primeros pasos saludables, pero estos movimientos políticos deben profundizarse.

Aunado a lo anterior, Peña Nieto, el presidente de la república mexicana, no puede volver a elegir como lo ha intentado hasta ahora el camino de la construcción de una relación similar a la que se podía tener con los predecesores americanos, eso es imposible, se debe priorizar por el contrario la defensa de los ciudadanos mexicanos que están en los EE.UU. los cuales si bien no han entrado por la vía legal no son en su mayoría criminales, son desplazados económicos, quienes se han visto obligados a moverse de su patria, víctimas de la tiranía del libre mercado; para estas personas la protección consular deberá ser lo más profunda posible, puesto que de dejárseles a su suerte Trump hará que compartan el destino de Gregorio Samsa; aquel  trágico personaje de la novela La Metamorfosis, escrita por Kafka, quien un mal día se vio así mismo transformado en una cucaracha sin razón alguna.

Vienen tiempos difíciles para México, quien se verá ante quizás el mayor desafío en su historia reciente; sin embargo en este país –México– abundan los fantasmas y sus ciudadanos son expertos en revivirlos, y se dice que ya han visto al fantasma del General Lázaro Cárdenas cabalgar por las praderas de la patria preparándose para defender nuevamente su tierra.

*Fotografía: DANIEL CÁRDENAS (GETTY)
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