Así viví el ruido: Madrid Es Ruido Fest

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Por Tatiana Arenas (@tatianaarenas_)

Aguardaba con ganas desde el día en el que me topé con el cartel del Madrid es Ruido los días 2 y 3 de diciembre. La madrileña y mítica Moby Dick acogería esos dos días una cita imprescindible para los amantes de géneros injustamente incomprendidos en nuestro país: El Shoegaze, Dream Pop y Psicodelia. Tengo que confesar que me picó la curiosidad después de haber leído sobre estos géneros y se hizo grande cuando me hice fan de algunos grupos internacionales cultivadores de ellos. Pero, a pesar de haber nacido fuera de nuestras fronteras, el Shoegaze no se queda ajeno del todo y en España podemos encontrar también grupos que rinden homenaje a este tipo de música.

Como ya he dicho, tanto el Dream Pop, como el Shoegaze y la Psicodelia nacieron, se criaron y maduraron fuera, eso es un hecho, pero también lo es que hay cantidad de bandas españolas que cultivan estos géneros con grandes dotes de talento. Cuando me topé con ellos sólo escuchaba internacionales, pero mi interés fue más allá y en el momento en el que me paré a mirar el cartel del Madrid Es Ruido vi mi oportunidad de poder seguir explorando estos géneros de la mano de bandas nacionales que suenan con fuerza, pero también con los más míticos. Un título para el evento perfecto, teniendo en cuenta de que fusiona a los tres géneros en una sola esencia de la que parten: el ruido.

Por tanto, esta no es la crónica de una experta, es el texto de una aficionada con una curiosidad desmesurada. Cuando investigué sobre el cartel del Madrid es Ruido y cotilleé los trabajos de los grupos que lo componían no tuve más remedio que ponerme en contacto con los organizadores para poder hacer la cobertura. En esta parte, gracias a Rafa de Indypendientes, no solamente por darme la oportunidad de estar presente en el festival para contarlo, sino por montar este tipo de iniciativas y por llevar tantos años liderando un sello mítico que funciona desde la más total independencia. El evento me pareció una pasada, perfecto para los amantes de estos géneros tan concretos, y perfecto también para los que adoran experimentar. Cuando de música se trata, nada puede salir mal.

El primer día el plato fuerte venía de la mano de los veteranos The Telescopes, pero venían precedidos de tres grupos nacionales: Motel 3, Ghost Transmission y Celica XX. Salí a prisa de mi puesto de trabajo con la esperanza de no pillar del todo el festival empezado, aun así fue imposible y me perdí a Motel 3. Cuando llegué, la remodelada Moby Dick todavía no estaba llena, pero en el espacio se dispersaban varios grupos de personas cerveza en mano que disponían sus miradas atentas al escenario y se balanceaban a ritmo de la música.

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Ghost Transmission

Ghost Transmission se presentó en formato trío y en un primer vistazo ya podías sumergirte en su atmósfera. Según encendí la cámara me costó equilibrarla, la oscuridad se apropiaba de la escena y las pocas luces actuaban a la contra de los músicos y se fusionaban con el humo del escenario. Más tarde lo comprendí, era un ambiente simulado que encajaba tan bien con la puesta en escena como lo hacían los ritmos hiptnóticos. Igual no estuve acertada con el objetivo, pero sin duda estaba embelesada por el ambiente. No había profundizado mucho en la trayectoria de este grupo, solamente en su último trabajo Apparitions y me pareció un disco muy personal. Más tarde en directo comprobé que ese intimismo era parte de su identidad. Otra cosa que llamó mi atención es que sus temas encajaban perfectamente en los cánones del Shoegaze más mítico, me parecen muy recomendables para escuchar en combinación con algunos más veteranos como My Bloddy Valentine  o The Jesus and Mary Chain, y así comprobar la influencia clara y la perfecta ejecución.

Terminado el primer concierto tocaba recoger y dejar el escenario libre para el siguiente grupo. Confesaré que me encanta observar las entrañas de los grupos, como montan sus instrumentos, prueban, reprueban y dejan todos los detalles listos para comenzar el bolo. Puede ser fruto de esa curiosidad desmesurada que la música me provoca, pero me hace sentir más dentro del concierto y ver a las bandas con más familiaridad. El siguiente miembro del cartel era uno de los que más ilusión me hacía ver, Celica XX. Rafa me había dado la oportunidad de charlar con ellos y contestaron con agilidad unas preguntas que les remití con motivo de su participación en el Madrid Es Ruido. Ya partía entonces con cierta predilección por este grupo, del que también me empapé días antes con Niños Luchando y Ultraviolencia. Me identifiqué con sus letras, que forman un engranaje perfecto con las atmósferas de sus temas. Su concierto me encantó, se me hizo cortísimo y me metí desde el minuto uno en su ambiente. Actualmente, se encuentran en mitad de la presentación de su último disco y se nota que tienen una energía desbordante. Sus toques de Dream Pop mezclado con temas más melancólicos resultaron la mezcla perfecta durante su turno en el festival, que se hizo muy corto, insisto. Espero que la presentación de su nuevo trabajo siga dando mucho que hablar, lo merece.

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Celica XX

 

A eso de las once de la noche saltaron al escenario para preparar sus instrumentos el plato fuerte del festival, The Telescopes. También me entusiasmaba poder ver a este grupo en directo por ser uno de los más míticos cultivadores del Shoegaze, sin duda iba a ser un espectáculo y no me equivocaba. Se notaba que era el cabeza de cartel, la sala ya estaba prácticamente llena, algún fan acérrimo se frotaba las manos esperando que Stephen Lawrie subiera con los suyos al escenario. Cuando comienza el concierto se alza un líder objetivamente ebrio y unos integrantes que, de la timidez, rozaban la oscuridad. Decepción no es la palabra, fue sorpresa. Atónita observaba los acontecimientos que estaba surgiendo a través de la intensa tormenta de ruido que había montada en el escenario. No sé si alcancé bien a captar todos los detalles, pero creo que el vocal prácticamente no levantó las rodillas del suelo, jugaba con el micro contra él, contra el bombo y a gritos. Lo de la inclusión del ruido en su modo de construir los temas se lo tomaron muy enserio, tanto que se llegaron a romper cuerdas por utilizar a modo de púa una botella de vidrio. Sin embargo, una vez más de cautivé del ambiente y comprendí que era un concierto para disfrutar en su máxima esencia, y esa esencia no era otra que energía pura, violenta, pero pura. La improvisación de adueñó del set y calculé que hubo temas que duraron más de quince minutos. Sin duda un chute enérgico de ruido, que tuve que asimilar más tarde para poder valorar.

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The Telescopes

DÍA DOS: SOMOS LA HERENCIA, BERLINA, CHICHARRÓN Y EL COLOFÓN DE AUTOMATICS

El segundo día del festival sí que nada me impidió apresurarme a llegar a la Moby Dick y cuando lo hice el primer grupo ya estaba en el escenario: Somos la herencia. Otra banda con la que tampoco tuve mucho tiempo de familiarizarme, pero que participó de la sorpresa agradable general que me llevé con todos los grupos del segundo día de festival. Sus sonidos me parecieron muy nítidos, también muy envolventes. Un buen primer plato para calentar el ambiente de este día dos en el que, al igual que el día anterior, los asistentes se demoraron al menos hasta el tercer concierto de la noche. Me sonaron a claro ejemplo de Postpunk y, aunque también metieron ruido, éste estaba totalmente calibrado y acorde dentro de las canciones. Me pareció un directo tranquilo pero contundente, sin duda para recomendar adentrarse a analizar en profundidad su EP Parálisis del sueño.

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Somos La Herencia

Después saltó al escenario Berlina, otro grupo que había acaparado mi interés especialmente. Sus temas me parecieron muy ‘poperos’ acertados, acompañados de la justa psicodelia y distorsión que otorga una pedalera. En formato de cuarteto los músicos parecían gozar de muy buena sincronización en el escenario y el público, que ya volvía a casi llenar la sala, bailó al ritmo de su música. Desértico es su último trabajo, lanzado este mismo año, y el tema homónimo fue uno de los que más me llamó la atención por sus requiebros y su intensidad en directo. Espero poder volver a verles pronto con algo más de tiempo y profundizar en esta banda en formato concierto, porque parte de su setlist ya se ha colado entre mis favoritos. Chicharrón, el toque de talento gallego de la noche. En su primer trabajo homónimo los temas se escribieron en español y el su segundo, Postal, decidieron componer los temas en gallego. Esto despertó mi atención y me pareció un homenaje a sus raíces muy bello. Desde abajo se percibía que los gallegos se lo estaban pasando genial sintiendo cada acorde de su música y eso se transmitía. Creo que fue uno de los directos más disfrutados, la banda encaja perfectamente en el género y se adapta al ruido característico de manera más sutil que las otras bandas. Fueron toda una sorpresa.

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Berlina

EL colofón de la noche lo pusieron otro grupo muy mítico, Automatics, que llegaron para terminar la noche con una buena dosis de Space Rock. Se trata de una banda que ha sufrido vaivenes entre sus filas, algo que con entusiasmo y ganas de sacar adelante los proyectos no tiene por qué afectar a la trayectoria de un grupo. Automatics demostraron estar repuestos y centraron su setlist en temas nuevos, como muestra de que el pasado queda atrás y han vuelto para pisar fuerte. Su sonido suena muy sónico, parece teletransportar al mismísimo espacio, una característica de esta banda nacional que mantiene fans acérrimos desde hace años. Hasta la sala se acercaron seguidores únicamente de este grupo que cerró un festival, para mí, muy variado y sorprendente. Actualmente se encuentran preparando trabajo, incluso adelantaron algún tema, sin duda será un disco esperado para aquellos que les vienen siguiendo de años y para los que se han unido al fanatismo de esta banda con su actual estructura.

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Chicharrón

Terminó el Madrid Es Ruido, para mí toda una revelación y un primer paso para indagar sobre bandas de un género que me chifla. Este festival no solo dio la oportunidad a grupos emergentes, también nos la dio a los melómanos para sembrar la curiosidad dentro de nosotros. Sin duda la mayoría de los grupos ya se he metido en mi playlist habitual, y permaneceré atenta a su trayectoria. Como ya he avanzado, el Madrid Es Ruido me pareció un eventazo digno de repetir al menos una vez al año. Gracias Indypendientes por montar esto, por contribuir a la promoción de estilos que parecen apartados en nuestros escenarios nacionales, estoy segura de que será una edición de tantas.

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