El sida, la sexta causa de mortandad en el mundo

Por Citlali Rubio

El mundo ha progresado en la sanidad colectiva y pública, pero siguen existiendo graves desigualdades en el acceso a la atención médica. El mundo sigue dividido entre pobres y ricos, entre países que disponen de acceso a medicamentos, tratamientos e investigación de enfermedades y países que no pueden permitírselo.

En la actualidad 36.9 millones de personas viven con el VIH y 17.1 millones aún no ha tenido un diagnostico, por lo que desconocen que lo tienen.

Hoy en día las enfermedades viajan, un virus o infección ya no son de un lugar determinado, son internacionales.

A pesar de los avances médicos, la reducción de las cifras, el camino hacia unos objetivos comunes. Poner fin a la epidemia para el 2030 como plan de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aún queda mucho trabajo por hacer para conseguir esa meta. Una meta que parece no importar a muchos, cada vez se habla menos, se visibiliza poco y las personas ya no le damos la importancia que merece. Quizás se debe a que los tratamientos han avanzado y las personas contagiadas por el virus tienen cada día una vida más digna, estable y longeva. Pero debemos seguir dándole la importancia que merece ya que tan sólo en el 2014, 2.000.000 de personas se infectaron con VIH y murieron cerca de 1.2 millones por enfermedades relacionadas con el sida. Lo que equivale por ejemplo a casi la población de Barcelona muerta. No somos conscientes de las personas que mueren por el sida.

El sida figura dentro de las diez causas de mortandad en el mundo. De hecho es la sexta causa de mortalidad en el planeta. Tan sólo en el 2001 fallecieron dos millones y medio de personas por el sida.

La esperanza de vida ha disminuido en países de Asia y África. Y ya ha acabado con más vidas que todos los conflictos y todas las guerras de los últimos años.

A medida que avanza, el sida no sólo tiene consecuencias en la salud y el bienestar básico de las personas, acarrea consigo una serie de consecuencias que padecen todos los ciudadanos. Consecuencias de tipo económico: menos mano de obra y talento para producir, agota el ahorro en medicamentos y tratamientos, los recursos se destinan en proporción desigual y por tanto agrava la pobreza.

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Un virus que se reproduce

El sida se multiplica más rápido que el dinero destinado a su lucha. A pesar de ello siguen sin darle la prioridad que se merece. Es más barato invertir en prevención que curar. Acelerar la respuesta es vital para evitar nuevos contagios, esto no sólo es una solución médica, también económica. Si se acelera la respuesta en países pobres se pueden llegar a evitar 28 millones de nuevas infecciones de 2015 a 2030.

Casi el 95% de las nuevas infecciones se producen en el tercer mundo, entre personas que no disponen de ningún medio para frenar el desarrollo de la enfermedad. En 2001 el 90% de los nuevos infectados eran africanos, siendo éste el continente que tiene el mayor número de infectados y muertes.

Pero no todo el mal está en África, en Europa entre 1997 y 2000 se duplicó la población seropositiva. Este repunte se focaliza en los nuevos estados que surgieron tras la disolución de la Unión Soviética. Es en Europa del Este donde la enfermedad ha aumentado de manera crítica en nuestro continente desarrollado y primermundista.

El sida simboliza de forma espectacular el abismo existente entre los países ricos y los países pobres en el acceso a los tratamientos. Porque en la era de la globalización, no todos los individuos son iguales frente al sida. Hay diferencias entre nacer en un país del Norte y un país del Sur. Por ejemplo en Europa el número de fallecimientos ha caído, el sida se está convirtiendo en los países ricos e industrializados en una enfermedad vírica crónica pero raramente mortal, mientras que en los países subdesarrollados sigue siendo una de las principales causas de muerte. Pero ni los países con posibilidades ni la industria farmacéutica hacen gran cosa para paliar este gran desequilibrio.

Pero hay buenas noticias que hacen pensar que se avanza, en el África Subsahariana una de las zonas más azotadas por el virus, los números muestran un lado positivo; Las infecciones han disminuido en un 41% desde el año 2000. Al igual que en la zona del Caribe se ha llegado a una reducción de la mitad de las infecciones. América Latina y la zona de Asia y Pacífico son lugares en los que también se han restado casos en importante porcentaje.

Por eso desde los gobiernos hasta la ciudadanía hay que luchar contra el sida de forma local y mundial. Ya que un solo plan no se puede aplicar a todos, cada país, zona regional tiene sus peculiaridades y características que hacen que los contagios se den por determinadas circunstancias. Hay que priorizar a la población clave: adolescentes y jóvenes, no podemos dejar que el sida se siga cobrando la vida del futuro de la humanidad.

* Ramonet, Iganacio. Guerras del siglo XXI. 172/177.
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Un comentario en “El sida, la sexta causa de mortandad en el mundo

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