Falcó, el nuevo antihéroe de Arturo Pérez-Reverte

falco

Jacinto Antón y Arturo Pérez-Reverte durante la presentación de Falcó en el Círculo de Bellas Artes.

Por Carmen Sánchez (@edhelgrim)

El pasado martes tuve la oportunidad de asistir a la presentación de la nueva novela del conocido (a la par que polémico) escritor Arturo Pérez-Reverte. Flacó (que así tiene a bien llamarse la novela) fue recibida entre más de un centenar de personas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Para lo que acostumbran este tipo de eventos en lo que a presentaciones de libros de Reverte se refiere, esta nueva creación vino presentada por una escenografía bastante austera. El último Alatriste se presentó con un duelo de espadachines que dio paso al posterior coloquio, mientras que al Tango de la guardia vieja no podía acompañarle otra cosa que no fuese el baile que otorga parte del título a la novela.

En el escenario de la sala que acogía la presentación, tan sólo un atril, dos sillones, una mesa y algún adorno floral. En la mesa, dos cócteles minuciosamente preparados, esperando a que Arturo Pérez Reverte y Jacinto Antón, el encargado de mediar con el escritor en la presentación, hiciesen su aparición.

“Falcó ha venido para quedarse”, anuncia Antón. Comienza la presentación del nuevo antihéroe al que Reverte ha dado vida en sus páginas. Falcó es un espía con la Guerra Civil española como telón de fondo, donde se disputa el mundo real. “El matar es un mecanismo de supervivencia. Esa manera de ver la vida y al muerte ayuda a sobrevivir”, asegura el escritor explicando el comportamiento de Falcó en la novela (y de tantos otros en la vida real).

La intención de esta nueva novela dista de otras. En la saga del capitán Alatriste, Reverte intentó acercar al público una parte de la historia de España-. Escribía con un fin didáctico. Ahora es distinto. No se trata de una novela histórica. “La Guerra Civil es un mero pretexto. Quería mover a un personaje amoral por un territorio como la guerra civil”, explica.

Es aquí cuando la conversación entre los dos hombres que ocupan el escenario pasa de hablar de la ficción a la realidad. De la realidad de las guerras. “En las guerras tienes muy claro quienes son los buenos y los malos, pero cuando vas con ellos a la trinchera y te fumas un cigarro, los bandos se diluyen”. Habla de la experiencia propia de sus años como reportero de guerra.

“Un reportero joven no va a la guerra porque quiere cambiar el mundo. Va por el peligro, la aventura, la adrenalina…”. Y ese, precisamente, el espíritu de Lorenzo Falcó, un personaje para el que los remordimientos no existen. “Falcó no soy yo, pero su visión de la vida se la he dado yo”, matiza el autor.

A lo largo de esta nueva novela, habrá muchos pasajes en los que el autor pueda sentirse incómodo, a la vez que el lector, en ciertos puntos, siente cierta simpatía por el protagonista. “El problema que tiene nuestra estúpida sociedad es que queremos ver todo con los ojos del siglo XXI. Y eso es falsear. De ahí vienen todos esos juegos con Falcó”, trata de explicar Reverte.

Es así como el escritor confiesa que escribir novelas es seguir jugando, “a ser otras cosa, a disfrazarte, asegurarte la felicidad de estar en el mundo que te apetece. El escritor tiene esa actitud. Es incombustible. Escribe porque necesita seguir jugando”. Pero no es un juego cualquiera. Escribir se trata de un juego en el que te sumerges durante un tiempo indefinido.

418qsszzxl“Pasé unos tres meses haciendo la biografía de Falcó”, cuenta Reverte. “Tengo una biografía de él desde que nace hasta que se jubila. Lo sé todo de Falcó. Soy un escritor muy concienzudo con eso. Antes de la novela, hago una estructura muy sólida aunque flexible. La novela está muy pensada”.

“Una novela es como casar a una hija. La crías, la educas, la mimas, la cuidas… Y un día llega un hijo de puta y se la lleva y tú te quedas con cara de panoli”, bromea el académico. “Una novela es igual. Cuando la acabas ya no es tuya, queda en manos de otros.

Reverte insiste en la idea de que “es muy valioso tener acceso al lado real de la vida, al horror, y tratarlo como parte normal de la misma”. Falcó se ha construido a través de la visión de que le dejaron los que vivieron la Guerra Civil y a través de la visión de las Guerras Civiles que él mismo ha vivido. “Escribo novelas para calmar esas cosas que hice o que no dejé de hacer. El ser humano es así. El torturador somos nosotros. Yo no quiero redimir a Falcó, quiero mostrarlo”.

De momento, Lorenzo Falcó ha venido para quedarse. Según el autor, tiene por delante “cuatro años hipotecados con Falcó” y ya está trabajando en una segunda parte de la novela, que dará su pistoletazo de salida con Lisboa como telón de fondo y acabará en Tánger.

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