Tratado del vacío 2.0 o el barroco trapaísta

41rlswnkhtlPor Carmen Sánchez (@edhelgrim)

Actualmente, la poesía es uno de los géneros que más triunfan en las librerías y, especialmente, la traída por pequeñas editoriales. En el caso de Círculo Rojo, una editorial independiente que, entre su catálogo cuenta con la firma de Adriano Ferrer López. Bajo este sello ha publicado este año Tratado del vacío 2.0., un pequeño poemario que hace las veces de ensayo literario e introspectiva interior del autor.

Ferrer López nació en Trujillo (Perú) en 1986, de donde se vio obligado a marcharse debido a la precariedad económica y la dictadura de Alberto Fujimori, residiendo desde hace más de diez años en Barcelona. Fue allí donde se licenció en Filología Hispánica con un trabajo sobre el barroco en la obra de Jorge Luis Borges.

Es quizás de este gusto por lo barroco de donde extrae su autodenominación de escritor “barroco trapaísta”. “Sospecho que significa lo mismo que significó cuando el término barroco (por sí solo) hizo su primera incursión en los anales de la historia literaria: vivir al margen de los otros, alarde de lo excéntrico, de lo nihilista, de la decoración ingeniosa y de los motivos trágicos y abrumadores…”.

El propio autor manifiesta al inicio del libro que “nada nuevo tengo que ofrecer ciertamente”, de la misma manera que admite que hoy en día “cualquiera que diga una expresión o junte “astutamente” palabras que no pueden decir los de la pasa por carecer éstos de vocabulario, de reflexión, de conocimiento primario y de sentido común, es ya poesía”.

Y, en cierto modo, aunque paradójicamente, es lo que ocurre en este poemario. Los versos se entretejen aquí como un todo fluido que, sin embargo, se conforma en pequeñas estructuras de entre tres y seis o siete versos, a menudo con frases que nunca acaban y dejan al lector la idea del verso demasiado abierta.

Sólo en uno de los poemas he creído encontrar algo de auténtico, un mensaje que se trasluzca más allá del bien acertado barroco trapaísta de López Ferrer, donde pide perdón a modo de salmo por no ajustarse a los cánones impuestos por la sociedad, por no seguir las reglas de una vida que se le ha inculcado.

No me he casado. Nunca lo haré. Pido perdón.
Me encantan los niños, pero nunca tendré uno. Pido perdón.
Mi primer amor se suicidó. Nunca diré su nombre. Pido perdón.
No sé cantar sin el viento. No sé besar sin melancolía. Pido perdón.
Me dan miedo los payasos y la oscuridad. Pido perdón.
Jamás he dejado que el espejo me dibuje completamente. Pido perdón.
Tengo más amigos imaginarios que concretos. Pido perdón.
He intentado creer en Dios, pero he fracasado. Pido perdón.
No llegaré a viejo. Mis manos se encargarán de ello. Pido perdón.
No tengo vocación por la vida. Me atrae la belleza de la muerte. Pido perdón.

Es quizás en estos versos donde más se traslucen las influencias de la poesía actual, que residen en -a parte del ya mencionado barroco-, el derrotismo y decadentismo del siglo XIX, unos poetas hastiados de la vida que buscan la muerte como único consuelo, que dudan, que saben que no viven y, aún así, piden perdón.

En definitiva, este Tratado del vacío 2.0 es un intento de acercar el barroco y la poesía más clásica a una nueva era -pese a que este acercamiento prácticamente se quede anclado en el “2.0” del título- y que, lejos de aportar algo al panorama literario actual como obra de creación, lo aporta en su prólogo, a modo de ensayo, sobre las formas poéticas y su relación con las “nuevas tendencias”. Y, sin embargo, como apunta López Ferrer, no estamos inventando nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s