El Nobel colombiano debe ahora apresurar la Paz

Por Nicolás Bello (@nbello_II)

El mundo mira a Colombia y al cese de las hostilidades de una guerra interna que lleva más de cincuenta años contra la guerrilla más longeva de Latinoamérica. A una semana del plebiscito en que el “NO” a los acuerdos de paz superó por un estrecho margen al “SI”, el presidente Juan Manuel Santos fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, por su esfuerzo por impulsar los Acuerdos de La Habana entre su gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dirigidas por Rodrigo Londoño “Timochenko”.

“Recibo esto con emoción. Esto es para la gente que sufrió esta guerra, especialmente las víctimas. Es un gran reconocimiento para mi país. Estoy muy agradecido. Estamos muy, muy cerca de alcanzar el final de la guerra. Tenemos que hacer un poco más de fuerza. Esto es un gran estímulo para empezar la paz en Colombia”, dijo Santos en una entrevista telefónica con el Comité Nobel poco después de ganar el Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos en poner fin a más de cinco décadas de conflicto.

Tras cuatro años de negociaciones, el proceso de paz, se ve, sin embargo, entrampado. Lo que parecía una victoria sencilla para la aprobación del Acuerdo de Paz en el plebiscito celebrado del domingo 2 de octubre, fue una derrota. En un giro inesperado, el NO ganó por un estrecho margen de 53,894 votos al SI (50.21% a 49.78%), en unas elecciones con un nivel de ausentismo del 62% del padrón electoral, un escenario dificil en un país de por sí complejo, y el comienzo de lo que será un camino más largo, atizado por el reconocimiento por parte de Oslo.

Opiniones divididas sobre el Nobel y la Paz

“El proceso de Paz en Colombia ha ido demasiado lejos para detenerse o retroceder ahora”, dijo el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon luego de conocer la noticia del comité en Oslo. Añadió que el premio llega en un momento crucial para el país.

Y llega en un momento crucial, de la misma manera que le llegó al presidente estadounidense Barack Obama en 2009: como forma de presión para que retirase a sus tropas de Irak, y que ha influido en la cierta prudencia de Estados Unidos de no poner “botas sobre el terreno” en Siria.

La noticia no fue bien recibida, sin embargo, por su antecesor y principal impulsor del NO, el ex presidente Alvaro Uribe, quien en entrevista a CNN el lunes 3 había dicho que había una “sobreexposición de publicidad y propaganda del SI” en las principales ciudades. Para Uribe, la paz impulsada por Santos tenía dos fallas fundamentales, según indica The Econimist:

En virtud de sus disposiciones para “justicia de transición”, los líderes de las FARC que confiesan crímenes de guerra ante un tribunal especial serán condenados a hasta ocho años de “libertad restringida”, pero no servirán tiempo en la cárcel. Eso, argumentó Uribe, no es suficiente castigo para los líderes de un grupo que ha aterrorizado a Colombia durante décadas. También se opuso a la reserva de diez escaños, en el Congreso 268 asientos de Colombia, para las FARC en las próximas dos elecciones, una medida destinada a facilitar la transición del grupo de insurgencia armada a partido político.

Uribe y Santos son rivales y se desprecian el uno al otro. Santos considera a Uribe un conservador que busca continuar la guerra. Uribe no parece perdonarle a Santos el protagonismo en un proceso de paz que él considera haber iniciado. Se jacta de “haber desmovilizado” a los paramilitares e iniciado las conversaciones con las FARC. Una mentira, sin embargo, de acuerdo con el diario El Espectador.

“A Colombia le han vendido una mentira y tenemos que decirlo. El proceso de paz que fue mal construido con mentiras, con engaños y fue el que hizo el Gobierno (Uribe) con las Autodefensas. Este proceso que están haciendo hoy, y que ojalá abarque a todos los actores del conflicto armado, es como se construye la paz”, le dijo [el ex paramilitar] Jorge Tovar a [el ex presidente] Gaviria.

“ Timochenko” sí mostró su apoyo a Santos. En un tuit enviado al conocer la decisión del comité del Nóbel, dijo que “El único premio al que aspiramos es de la #PazConJusticiaSocial para #Colombia sin pamilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras #PazALaCalle”.

El máximo líder de las FARC confía que el galardón servirá para acelerar la paz y poner presión internacional para lograr un acuerdo que implique que se les escuche dentro de la Asamblea Colombiana.

 

Un referéndum nada sencillo

El objetivo del referéndum era que la ciudadanía expresara su aprobación o rechazo a los acuerdos que se firmaron entre el Estado y las FARC en La Habana. Para que el acuerdo fuese válido, el “SI” debía contar, al menos, con el 13% del censo electoral (4’396,626 votos), y superar en número de votos al “NO”. El resultado fue una victoria del «No» por estrecho margen y con un ausentismo del 63% de la población colombiana.

Sin embargo, este no es un “No”, a la Paz en Colombia. En política no hay blancos y negros, y los argumentos son diversos. Los votantes del NO esgrimieron causas que van desde lo que un ciudadano colombiano entrevistado por la CNN llamó “proceso poco transparente, que ha generado un documento de 297 páginas y que es muy blando con la guerrilla”, hasta una desaprobación al gobierno de Juan Manuel Santos, principal impulsor del acuerdo de paz y del plebiscito.

“Hay un cierto grado de disconformidad con la gestión del gobierno actual, hay quienes apoyan el proceso de paz, pero no al gobierno. Seguramente también hay incertidumbre y miedo. Algunos también opinan que como se daba por descartado, había mucha comodidad de no ir a votar, esto me parece lo más penoso. Pero por lo menos existe la racionalidad de seguir negociando y no todo parecería estar perdido”, comentó el viernes el ex guerrillero y ex presidente de Uruguay, José Mujica, en el programa radial La Cafetera.

E Director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), Alfredo Serrano, explicó dos días antes, en el mismo programa, la sorpresa internacional de la victoria del NO.

“La comunidad internacional no logró entender qué sentía el pueblo colombiano y eso es importante pensar en cómo creemos que todo se resuelve en el plano electoral. Cuando deja de votar tanta gente, habría que preguntarse por qué. Parece que este plano guerra/paz no ha logrado llamar la atención de  la mayoría colombiana, porque no fue a votar”, afirmó.

Es la sensación que comparten otros periodistas, como Janira Gómez, del diario El Espectador. “La abstención es terrible, pero no anda lejos de los márgenes normales, pues no hay cultura democrática y hay desconfianza. No es un país con altos niveles de participación”, cuenta Janira.

Un vistazo rápido al mapa de votación muestra que el SI ganó en las regiones más afectadas por la guerrilla. El NO es más bien un fenómeno urbano, donde en Centro Democrático representado por el ex presidente Álvaro Uribe tuvo un efecto emocional más alto y la tasa de participación fue más alta. (ver http://plebiscito.registraduria.gov.co/99PL/DPLZZZZZZZZZZZZZZZZZ_L1.htm para detalles).

Un vistazo rápido al mapa de votación muestra que el SI ganó en las regiones más afectadas por la guerrilla. El NO es más bien un fenómeno urbano, donde en Centro Democrático representado por el ex presidente Álvaro Uribe tuvo un efecto emocional más alto y la tasa de participación fue más alta. (Haz clic aquí para más para detalles).

Un futuro nada cierto

Tras la victoria del NO, el presidente Santos anunció el fin de la tregua entre ambos actores el 31 de octubre y presiona a las FARC a proponer una revisión del acuerdo.

“Les dijimos que ojalá podamos tener propuestas y sus apreciaciones a la mayor brevedad posible, porque el tiempo es muy importante. No podemos prolongar este proceso y este diálogo por mucho tiempo, porque estamos en una zona gris, una especie de limbo, que es muy peligroso y muy riesgoso y que puede echar al traste todo el proceso”, dijo Santos en conferencia de prensa.

Este escenario, sin una ratificación de los acuerdos de paz, trae mucha incertidumbre y alza la pregunta de lo que ocurrirá tanto con las FARC como con otros actores en conflicto. “Existe el otro movimiento (el ELN) y mucha gente que siente disconformidad y eso es un peligro. También es un peligro por parte del gobierno. Pero de todas maneras parece que ambos intentan manejar esto con bastante responsabilidad y madurez. Por las declaraciones que he escuchado por parte de las FARC, hay una actitud de seguir conversando”, explicó al respecto José Mujica.

Las FARC, lideradas hoy por “Timochenko” son un ejército disciplinado cuya entrada en la vida política del país sigue siendo motivo de debate. El proceso de paz colombiano, en este sentido, está muy lejos de tener una solución rápida y sencilla.

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Un comentario en “El Nobel colombiano debe ahora apresurar la Paz

  1. Ponerle un “fin” al proceso de paz con un referendum es algo meramente utópico pero es lo que “cosméticamente” queda bien ante los ojos de Estados Unidos y de la fundación Nobel. Como mencionás, es lo mismo que hicieron con Obama en el 2009. ¿fue el otorgamiento del premio la solución del conflicto entre los Estados Unidos y los países de Medio Oriente? No.
    En éste caso pasa algo similar. Yo creo que hay varios motivos por los cuales no ganó la rectificación del plebiscito: Por un lado, las FARC fueron y son parte de la historia colombiana reciente y aunque en éste momento se encuentren en un cese de fuego, no hay que dejar de lado que el pueblo tiene muy presente los daños producidos por éste cuerpo armado.
    Por otro lado, están los conflictos políticos: En un plano está el panorama internacional y por otro, el interno. Tratar de enmascarar (con una “encuesta”) un conflicto tan propio pero, al mismo tiempo, tan reconocido mundialmente, puede ser tomado por los colombianos como una burla hacia su pueblo, mientras, para el afuera, es una opción super celebrada ya que es considerada como “pacífica” y “correctamente política”. Pero el “afuera” no sufrió ni padeció las FARC los últimos cincuenta y dos años. Simplemente, es algo de lo que alguna vez escucharon o leyeron.
    Dentro del conflicto interno, están las posturas antagonistas de los últimos presidentes y la poca participación en general de la población en el sufragio. Capaz éste último tema sea el más importante que los mandatarios deberían preocuparse más que “quedar bien” internacionalmente: los conflictos de paz son procesos largos y arduos y solamente mostrándole apoyo en solucionar los conflictos internos, van a dar más confianza a los cuidadanos y consecuentemente, es probable que más gente quiera participar en futuras elecciones.

    felicitaciones 😉

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