‘Choose Life’ (20 años después)

Por Alaia Rotaeche (@aL_rc)

Dos chicos flacos, de unos veintipocos, con el pelo muy corto, recorren a toda prisa la calle Princes de Edimburgo al ritmo acelerado de Lust for Life de Iggy Pop. Uno es Ewan McGregor, el otro es Ewen Bremner; Renton y Spud.

Es imposible que no les suene esta escena. Pertenece a una de las películas más icónicas de los 90: Trainspotting. Estrenada en 1996 (sí, han pasado 20 años), supuso la llegada al éxito de un joven McGregor, así como el gran estreno de Johnny Lee Miller (el único actor no escocés del reparto), que interpretaba al guaperas Sick Boy, y la consolidación de Robert Carlyle, el psicótico Frank Begbie, que ya era conocido.

Bremmer, McGregor, Miller y Carlyle (Spud, Renton, Sick Boy y Begbie), vía cinemania.es

Bremner, McGregor, Miller y Carlyle (Spud, Renton, Sick Boy y Begbie), vía cinemania.es

La historia de Trainspotting comienza en 1993 con la publicación de la novela de Irvine Welsh. Fue una auténtica revolución literaria; una historia bien contada, unos personajes perfectamente dibujados y caracterizados (dicen que si abres el libro por cualquier página, sabes qué personaje está hablando, y es cierto), un marco social conflictivo…y todo relatado con el lenguaje de la calle y sin cortarse a la hora de incluir “palabros” escoceses. Es una novela cargada además de cierto contenido filosófico. Una de las perlas de Renton es esta: “La sociedad inventa una lógica falsa y retorcida para absorber y canalizar el comportamiento de la gente cuyo comportamiento está fuera de los cánones mayoritarios”. Pura justificación yonqui, pero aun así…

Primero se convirtió en obra de teatro y posteriormente en película, todo supervisado por el mismo Welsh. La dirección de Danny Boyle de unos actores perfectos para sus papeles (ese Spud de Ewen Bremner, mejor aún que el del libro) y el guión de John Hodge estrictamente basado en la novela hicieron perfecta la historia de Irvine Welsh para el cine.

La película no tardó en ser objeto de críticas, por supuesto: que ensalzaba un estilo de vida equivocado, que glorificaba la cultura de las drogas, que mitificaba el consumo de heroína… Cuando se supo que Ewan McGregor se había planteado colocarse para poder interpretar mejor a Renton (aunque al final, al menos oficialmente, no lo hizo), todos se echaron las manos a la cabeza. Los planos en los que se inyectan son muy gráficos; los actores aprendieron a preparar el chute y a inyectarse, pero, eso sí, con glucosa en vez de heroína.

La sociedad puritana, especialmente la británica y la estadounidense, se escandalizó automáticamente, como era de esperar. Pero tanto la crítica como el público (sobre todo ese público que no leía y que no veía cine de culto) encumbraron el film. Trainspotting se convirtió en un icono de los 90, en un retrato de la generación X en Escocia, en un rincón olvidado, hostigado por la era Thatcher, una juventud acosada por elevadas cifras de desempleo y la falta de oportunidades. ¿Les suena? Claro que hoy en día ya el caballo no está de moda.

Vía sunsetcinema.es

Vía sunsetcinema.es

Además Welsh (o al menos su personaje Renton) reparte entre escoceses e ingleses a partes iguales: “Yo no odio a los ingleses. No son más que unos gilipollas. (…) Estamos gobernados por unos gilipollas decadentes. ¿En qué nos convierte eso a nosotros? En lo más bajo de lo más bajo, la escoria de la tierra. La basura más desgraciada, servil, miserable y lamentable(…)”. ¿Cómo no le iban a criticar?

La novela de Irvine Welsh abrió horizontes en la literatura, reinventó el realismo sucio y lo llevó a un nuevo nivel: el de la crítica política. Aunque en Trainspotting no hay referencias claras a posturas políticas, sí hay una crítica velada hacia los que habían llevado el país y a esa generación hasta esos extremos. Posteriormente, la película de Danny Boyle llevó la historia al gran público, y ahí se hizo mítica. De hecho, ¿se hubieran hecho películas como Candy o Réquiem por un sueño sin ella?

En 2002 el escritor escocés publicó Porno, la secuela de su obra maestra, con Sick Boy de principal protagonista. Danny Boyle lleva años sugiriendo o anticipando que habría segunda parte de Trainspotting. Hace relativamente poco, Ewan McGregor y Ewen Bremner confirmaron que ellos estarían en el reparto. Poco a poco, se fue confirmando que los otros dos protagonistas, Miller y Carlyle, también estarían. En marzo se estrena T2, como han llamado a la esperada secuela, en España. Aún no sabemos nada de ella, ni siquiera se sabe a ciencia cierta si seguirá al pie de la letra la historia de Porno o será una adaptación libre, y lo único que nos han dejado ver es esto (que a mí por lo menos me emociona a lo fangirl):

Sea como sea, y nos vaya a decepcionar o no, que hayan juntado de nuevo a Begbie, Sick Boy, Spud y Renton es señal de una gran historia por sí sola.

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