El alma de la música (o la noche en la que me hice creyente)

Por Meren Plath (@serendipia_s)

Morgan en el Teatro Lara

Morgan durante su actuación en el Teatro Lara. /Meren Plath.

Lo reconozco: Morgan es un grupo que descubrí hace muy poco pero me tiene completamente atrapada. Ya no sólo por su increíble música, ni por las letras: la voz de Carolina de Juan ‘Nina’ es una auténtica barbaridad. Un derroche vocal amplísimo que pone la piel de gallina, y sobre todo, que detrás de su apariencia dulce se esconde una leona dispuesta a comerse los escenarios y todo público que se ponga por delante. Ya demostraron en el Festival Gigante (del que podéis leer la crónica aquí) que son un grupo que va a dar mucho que hablar próximamente, y el pasado jueves lo volvieron a demostrar en el Teatro Lara.

Empezaron abriendo boca los brasileños Tulipa Ruiz, liderada por Tulipa, poseedora de una voz que pone la piel de gallina por el gran registro que posee. En más de una ocasión hizo que el público enmudeciera con sus gorgoritos, o se viniera arriba con sus ritmos de soul mezclados con rock y sintetizadores. Un auténtico espectáculo sobre el escenario, aunque reconozco que en algunos momentos la actuación de Tulipa me llegó a dar miedo de lo visceral que era. Un impresionante chorro de voz que llegó a dejar sin respiración a un teatro abarrotado.

Sin embargo, lo mejor de la noche estaba por llegar. Morgan salió a demostrar que son imprescindibles en la escena musical española. Morgan se han convertido en un soplo de aire fresco en un mercado saturado de música sin sentimiento; North es la reafirmación de que hay músicos que no dejan de añadir alma, pasión y vida en todo lo que crean.

Cheesecake fue el tema que abrió el concierto, y mientras sonaban todavía los aplausos que alababan a los componentes de Morgan, Attempting comenzó a sonar con fuerza. Posiblemente uno de los temas más movidos del disco, que no dejó de animar a un público dispuesto a disfrutar del espectáculo musical que se vivía en el escenario. Nina dedicó a su cuarteto de coristas, entre ellas su madre, la brillante Praying. Roar fue toda una demostración de poderío vocal de Nina, que no dejó de demostrar que ella y su banda han venido para quedarse.

Sin duda uno de los momentos más especiales de la noche fue en Volver, donde Tulipa se unió a los madrileños para interpretar el único tema en español del disco (y de la noche). Una canción desgarradora, que araña desde dentro hacia afuera, cantada en español y brasileño y acompañadas de la banda. Si en el disco ya emociona, donde Nina y su piano son las encargadas de ponernos la piel de gallina, en directo, en esa versión bilingüe y completamente instrumentada, supo transformar las notas en emoción colectiva, y en lágrimas para alguno de los asistentes. Siguió Home, el primer tema del álbum, que prolongó esa sensación de emoción y de fragilidad a flor de piel.

El concierto tocaba ya a su fin y Morgan tenía todavía dos ases en la manga. La animadísima Thank you movió a Nina de su posición habitual y la colocó en el centro del escenario, donde se animó a bailar, dejándose la piel y agradeciendo a todos los presentes su estancia en teatro. Tras varios minutos de aplausos ininterrumpidos, ofrecieron un bis, que fue otro de los momentos imprescindibles de la noche, para guardar con celo en una cajita delicadamente ornamentada.

Casi a capella, acompañada de la guitarra de Paco López, Nina dio una lección musical con Marry you. Un despliegue vocal que deja sin respiración, completamente boquiabierto, comparable al de grandes voces del soul actual. Decir que tuve escalofríos mientras escuchaba el tema sería quedarme corta, realmente no existen palabras para definir la bestialidad (permitidme ser coloquial) que hizo en unos tres minutos con su voz. Supo convencer al público que no son flor de un día, que han venido para quedarse y van a pelear por su hueco en el mundo de la música.

Tras la brillante parte instrumental, en la que los aplausos comenzaron a sonar, Morgan dio las gracias al auditorio por una fantástica velada, y anunció su reentré  en la capital: el próximo 24 de febrero de 2017.

No puedo terminar esta crónica sin mencionar, de manera anecdótica, que en el público, cuando los madrileños salieron a escena y en el bis, se oyeron voces pidiendo Charo de Quique González (tema donde Nina canta junto al madrileño).

Poco más se puede decir de la noche del jueves en el Lara: tanto Tulipa Ruiz como Morgan dieron un espectáculo de clase, altura y poderío vocal femenino que emocionó, llegó directo al estómago e hizo vibrar a las tres plantas del teatro con soul, rock y pop. Citando a Fernando Neira en su crónica de la primera vez de los madrileños en el Lara, Morgan son “un milagro” hasta para el ateo más convencido.

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Un comentario en “El alma de la música (o la noche en la que me hice creyente)

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