10 libros de poesía para “principiantes”

Por Carmen Sánchez (@edhelgrim)

Hace unos días, una amiga me pidió que le recomendase a su hermana libros de poesía alternativos a los puramente académicos, esos que salen en los libros de literatura del instituto y que parecen la representación fiel de un movimiento poético y una época histórica, sin que haya habido nada más. Quizá el titular no defina mucho a esta lista de recomendaciones, ya que algunos libros no son precisamente para principiantes, pero sí para quienes quieran descubrir este género.

Así, teniendo en cuenta mi amor eterno hacia los clásicos (sin ellos, obviamente, no estaríamos hablando de otro tipo de poesía), hacia Lope de Vega, hacia Bécquer o Neruda, allá van mis recomendaciones para quien quiera ahondar en la poesía. Como siempre, el orden de los factores no altera el producto.

  • Pequeños poemas en prosa, Charles Baudelaire. Vale, es un clásico. Pero para empezar, si ya te han “obligado” a leer esa maravilla que es Las flores del mal, con esta recopilación de sus pequeños poemas en prosa descubrirás otra faceta de este escritor que, además de poeta, se encargó de retratar la parte más marginal de la sociedad parisina de su tiempo en estos pequeños relatos.

Un puerto es un asilo encantador para un alma fatigada de las luchas de la vida. La amplitud del cielo, la arquitectura móvil de las nubes, las coloraciones cambiantes de la mar y el relampagueo de los faros, son un prisma maravillosamente propio para divertir los ojos sin cansarlos jamás. Las formas salientes de los navíos, de aparejos complicados, a los cuales la marea imprime oscilaciones armoniosas, sirven para mantener en el alma el gusto del ritmo y la belleza. Y después, sobre todo, hay una especie de placer misterioso y aristocrático para el que no siente ya ni curiosidad ni ambición, en contemplar, acostado en una azotea o de codos en el muelle, todos esos movimientos de los que parten y de los que vuelven, de los que tienen todavía la fuerza de querer, el deseo de viajar o enriquecerse.

  • Joven poesía española. La edición es de Concepción G. Moral y Rosa María Pereda. Ahora mismo, no son precisamente jóvenes, pero en su día (el libro está publicado en 1980). No obstante, es una selección de poesía ochentena vanguardista de lo más completa, que incluye a autores desde Félix de Azúa a Vicente Molina Foix, pasando por Leopoldo María Panero , Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena. Como siempre, para saber quiénes somos, hay que saber de dónde venimos. No es un libro demasiado fácil de encontrar en grandes librerías, pero suele haber bastante copias en librerías de segunda mano.
  • Baluarte, Elvira Sastre. De la nueva edición de poetas, Elvira Sastre es quizá la que más a caballo está entre lo clásico y lo moderno, poéticamente hablando. Influencias de Bécquer, de Neruda, de  Ángel González… Recomiendo Baluarte porque es el primero que leí de ella. Pero tanto éste como cualquiera de sus otros poemarios merece la pena.10499147_1038968859458640_1229709030_n
  • Poetry is not dead, Luna Miguel. Junto a Elvira Sastre, Luna Miguel es quizá una de las poetas más sobresalientes de nuestra generación. Y como no podía ser de otra manera, Poetry is not dead es uno de los gritos más sobresalientes de que la poesía está más viva que nunca, por muchos que academicistas y sibaritas quieran hacer creer que los jóvenes poetas, con sus revoluciones ante los clasicismos, estén matándola poco a poco.
  • Poesía completa, Dylan Thomas. La editorial Visor publicó hace unos años esta antología bilingüe de uno de los poetas que más ha influido en los movimientos actuales (y los que nos han traído hasta aquí) Bob Dylan tomó su apellido artístico de él. Alguna oportunidad habrá que darle… Además, fue el encargado de poner voz a la poesía de su generación, literal y metafóricamente.
  • Aullido, Allen Ginsberg. De la herencia de Thomas, entre otros, las carreteras estadounidenses se llenaron de poetas borrachos que viajaban sin parar drogados. Aullido es uno de los cantos poéticos que mejor refleja la generación beat, antesala, desde mi punto de vista, de los movimientos poéticos actuales. Trepidante, rápido, colérico. Si quieres entrar en el mundillo de esta generación, nada mejor como este poema de Ginsberg.
  • Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
    arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
    hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna…

  • 20 poemas, Charles Bukowski. Si Neruda añadía una canción desesperada a sus 20 poemas de amor, a Bukowski no le hizo falta. El padre del realismo sucio no te dejará indiferente. Si ya has leído alguno de sus relatos o incluso alguna de sus novelas (si no lo habéis hecho, adelante con Pulp), esta sección de poemas es de lo mejor a lo que os podéis atener para empezar a abrir boca. Versos directos, como un puñetazo en el estómago, quizá no aptos para todos los públicos, sobre todo si tienes la fibra sensible y estás intentando eso de ser escritor.
  • No seas como tantos escritores,
    no seas como tantos miles de
    personas que se llaman a sí mismos escritores,
    no seas soso y aburrido y pretencioso,
    no te consumas en tu amor propio.
    Las bibliotecas del mundo
    bostezan hasta dormirse
    con esa gente.
    No seas uno de ellos.
    No lo hagas.
    A no ser que salga de tu alma
    como un cohete,
    a no ser que quedarte quieto
    pudiera llevarte a la locura,
    al suicidio o al asesinato,
    no lo hagas.
    A no ser que el sol dentro de ti
    esté quemando tus tripas, no lo hagas.
    Cuando sea verdaderamente el momento,
    y si has sido elegido,
    sucederá por sí solo y
    seguirá sucediendo hasta que mueras
    ó hasta que muera en ti.
    No hay otro camino.
    Y nunca lo hubo.

  • Ariel, Silvia Plath. Es el último poemario de una de las autoras más olvidadas de todos los tiempos, pero cuyo nombre, merecidamente, ha vuelto a resurgir. Hay voces que no pueden quedarse en el olvido, y la de Sylvia Plath es una de ellas, publicada a título póstumo después de que ella se suicidase en 1963.
  • Veinteañeros, Silvi Orión. Sí, sé que ya lo he recomendado muchas veces, pero es uno de esos libros que nunca me cansaré de decir que es necesario. Desde mi punto de vista, aúna los movimientos de poesía actuales y sus antecedentes a la perfección, con un sello único e innegable. Una vez me dijeron que la poesía es como un zarpazo. Y justo eso es la poesía de Silvi Orión, un zarpazo directo al estómago, al corazón y a la mente de cualquiera.
  • Balada en la muerte de la poesía, Luis García Montero. El último libro de uno de los poetas más reconocidos del panorama actual español. Ameno, ágil, un canto a la poesía en sí que, lejos de necesitar una balada a su muerte, más bien pide una lectura a su vida.
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