El Gigante que sopló viento de cara

sidonie

Sidonie llegando al éxtasis en su actuación. Foto de Tatiana Arenas.

Por Meren Plath (@serendipia_s) y Tatiana Arenas (@tatianaarenas_)

Dedicarse a la música es dedicarse a levantar las pasiones de miles de gargantas que se aúnan frente a un escenario. Es generar sentimientos continuamente la mayoría de las veces solo con el trabajo que se ve, el del espectáculo. Pero detrás existe una ardua labor que va desde los ensayos, el transporte, el montaje, las pruebas de sonido eternas, y un largo etcétera. Son incontables los kilómetros que pueden llegar a hacerse los equipos de trabajo que forman nuestros grupos favoritos, kilómetros cargados de cansancio muchas veces. El pasado 14 de agosto el equipo del grupo Supersubmarina sufrió un terrible accidente mientras regresaban de haber dado un concierto en el Medusa Sunbeach Festival. El suceso se saldó con seis heridos: el conductor de la otra furgoneta que se vio implicada en el siniestro, los cuatro integrantes de la banda y su ‘road manager’. Transcurrido casi un mes del accidente sólo uno de los miembros del grupo ha sido dado de alta. En cuanto al resto, dos se recuperan en planta y uno permanece en la UCI. A pesar de que los pronósticos son esperanzadores, es necesario mantener toda la cautela posible respecto a futuros diagnósticos, pero hay algo seguro y es que Supersubmarina se mantendrá alejados de los escenarios una larga temporada hasta su recuperación. Uno de las citas que los de Baeza se vieron obligados a cancelar fue la del festival Gigante, que tuvo lugar los días 2 y 3 de septiembre en Guadalajara.

Esta no ha sido la manera más típica de empezar una crónica de un festival, pero sí un punto muy destacable para entender por qué el Gigante se convirtió en todo un homenaje y un soplo de energía para los de Baeza. Así fue, Supersubmarina estuvo presente primero gracias a la organización del festival que decidió bautizar uno de los escenarios con su nombre, y segundo en todas y cada una de las actuaciones de los grupos que estuvieron en el cartel, ningún compañero del gremio se olvidó de mandar ánimos tanto a la familia como a los afectados deseándoles una rápida recuperación. Pero el festival Gigante dio mucho más de sí: mucha fiesta, mucha calidad tanto en los conciertos diurnos como en los nocturnos, mucha energía y mucho público entregado.

moda

La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.) dándolo todo en el escenario Gigante. Foto de Tatiana Arenas.

Antes de comenzar con los aspectos puramente musicales, caben destacar otros muchos que hicieron del Gigante un festival acogedor. Este año la acertada decisión del montaje de dos escenarios, el escenario Gigante y el escenario Supersubmarina ha permitido que crezca el cartel y su ubicación enfrentada ha permitido a los asistentes moverse fácilmente por todo el lugar. Esto también permitió puntualidad en prácticamente todas las actuaciones. Otro punto importante, el recinto. El estadio Fuente de la Niña de Guadalajara resultó una buena ubicación en la que tuvieron cabida amplias zonas de césped, largas barras, zonas de descanso en las que se aprovecharon hasta las gradas, zonas de check, merchandising y baños. La zona de restauración estaba perfectamente delimitada pero cerca de los escenarios, es más, hubo un escenario anexo, el escenario Coca Cola donde se pudo disfrutar de grupos emergentes de gran calidad. Este apartado estuvo dedicado a la restauración y se llenó de food trucks variados y asequibles de los que disfrutaron todos los asistentes. La rapidez en cuanto a la forma de pago fue otra de las virtudes del festival; gracias al sistemas cashless en las zonas de barras podías consumir pagando gracias a un dispositivo incorporado a la pulsera. Un chip a modo de monedero electrónico que podías recargar fácilmente en la entrada del recinto. Los más pequeños también pudieron disfrutar del festival Gigante y para la tranquilidad de sus padres la organización montó una zona de guardería con monitores y actividades programadas. Sin embargo, y en cuanto a aspectos extramusicales, solo un contra: la falta de acondicionamiento del foso para fotógrafos o de una zona de prensa habilitada para los periodistas. Esto complicó la tarea principalmente a los fotógrafos que tuvieron que camuflarse cámara en mano en las primeras filas de cada concierto luchando con la “efusión” que, como cosa lógica, el público manifestaba. Pero vamos a lo importante, la música.

miss-caffeina-03

Alberto Jiménez, de Miss Caffeina, entregándose al público durante Detroit. Foto de Meren Plath.

Por lo general, todos los grupos que conformaron el cartel de esta tercera edición del Festival Gigante la talla, la dieron con creces delante de, según informa la organización, unas 15.000 personas que pasaron por el festival durante los dos días. El calor no asustó a los primeros asistentes de la jornada del día 2 y alrededor de las seis de la tarde ya eran varios los que esperaban al grupo de Jacobo Serra y ya habían visto a Kurt Baker. Los primeros lograron arrancar a los asistentes más tempranos los primeros gritos y bailes con temas como ‘Iceberg’. En el escenario enfrentado a continuación asomaron los murcianos Nunatak. Era mi primera vez con este grupo y quedé sorprendida con sus temas y su manera de disfrutarlos. Aguantaron el sol y el calor junto a sus fans que parecían contagiarse de sus melodías y de los colores de sus camisas hawaianas. El final fue perfecto, un homenaje a Mecano cantando un tema suyo, ‘Me colé en una fiesta’.

A continuación y casi coincidiendo con los primeros intentos del sol de esconderse, saltó al escenario Nudozurdo. Este trío envolvió al público, que seguía llegando con cuentagotas, con sus tonos de oscuridad. Con Egon Soda ya se palpaba ambiente de festival, la noche iba cayendo y el público que se pasó a verles pudo disfrutar de su rock y de una sorpresa, la colaboración de Sidonie en el tema ‘Reunión de pastores, ovejas muertas’. Aunque el número de gente ya había crecido considerablemente durante el concierto de los catalanes, no fue hasta el aterrizaje de La Habitación Roja cuando los conciertos empezaron a ser multitudinarios. Con Sagrado Corazón casi recién salido del horno, lo de Jorge Martí también echaron la vista atrás tocando algunos de sus temas más míticos como ‘La segunda oportunidad’ o ‘La moneda en el aire’. Terminaron con ‘Ayer’ volviendo a demostrar que siguen siendo unos monstruos sobre el escenario tras casi 20 años de andadura musical.

zahara

La santísima Zahara demostrando todo su talento sobre el escenario Gigante. Foto de Tatiana Arenas.

La noche continuó su curso con la actuación de Zahara. La jienense, en su primera aparición en un festival en horas nocturnas (es una artista que siempre ha estado colocada en horarios de tarde, con el sol alto) dio un concierto muy animado, lleno de temas de sus trabajos anteriores y de Santa. En la hora de su actuación demostró que el escenario es un medio donde se siente plenamente cómoda, y los asistentes respondieron a su energía entregados en cada canción; algunos incluso se atrevieron a reproducir la coreografía de ‘Caída libre’ desde todos los espacios del recinto. ‘Merezco’ y ‘Funeral’ fueron algunos de los temas más coreados de la noche, igual que el ya tradicional ‘Te debo un baile’ de Nueva Vulcano, con el que la cantante da comienzo a ‘Leñador y la mujer América’. Un concierto que acabó muy arriba con una Zahara agradecida y entregada a sus fans.

La fiesta ya no tenía frenos y llegó el éxtasis con Sidonie. Casi está a punto de ver la luz su próximo trabajo El peor grupo del mundo y no se saltaron su adelanto, ‘Carreteras infinitas’, pero hubo tiempo también para dar un repaso que fue desde La Costa Azul a Sierra y Canadá. Fue un concierto absolutamente brutal y el público se volvió loco a la vez que lo hacían sus integrantes sobre el escenario. Ver a Marc, Jess y Axel en acción es un auténtico espectáculo de rock y buenrollismo. Muy destacable el talento de su guitarra, Marcel, que empasta perfectamente con el trío y se marcó solos espectaculares. En mitad de esta fiesta llegó uno de los momentos más emotivos de todo el festival. Salieron al escenario los integrantes de La Habitación Roja y se abrazaron con los Sidonie antes comenzar a cantar ‘Viento de cara’ un tema de Supersubmarina que sin duda tuvo que mandar mucha energía a los de Baeza.

 Volvían las luces al escenario Gigante para dar la bienvenida a los integrantes de La Gran Pegatina, donde el conjunto al completo hizo bailar, brincar, moverse, gritar y sobre todo divertirse a un público ansioso de fiesta. Su característico ska a primera vista no parece encajar en el conjunto del festival, pero sin duda fue una actuación muy acertada y a una hora donde el cansancio se empieza a acusar en los asistentes; fueron la inyección de energía necesaria para continuar con la jornada. Tanto con temas propios como con versiones, levantaron ánimos y aumentaron el nivel de buenrrollismo reinante en el festival. Uno de los conciertos más animado, curioso y divertido que se pudo ver en las dos jornadas.

Hasta las tres de la madrugada aguantaron los valientes fans de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Ataviados de blanco y con sus instrumentos orquestiles levantaron a todo un público que estaba de todo menos cansado por la intensa primera jornada de festival. Las letras de David Ruíz se volvieron prácticamente himnos y nadie se quiso marchar del recinto sin terminar un concierto lleno de luz, ritmo y melodías. Cerraron la jornada The Zombie Kids que con su electro hicieron bailar a los más trasnochadores.

Los madrileños Morgan fueron uno de los grupos encargados de abrir la jornada del sábado en el escenario Supersubmarina. El grupo de Carolina de Juan ‘Nina’ reunió a mucha gente a pesar de la temprana hora (17:45) a la que tocaban. Su característico soul, mezclado con tintes de pop, encandiló al público, que asistía ensimismado al espectáculo vocal que ofrece Nina. Un registro vocal impecable complementado con su magnífico piano y apoyada por una enorme banda, compuesta por Paco López (voces y guitarras), Ekain Elorza (batería), Alejandro Ovejero (bajo) y David Schulthess (teclados), que motivó a bailar a los asistentes con temas como ‘Thank you’ y ‘Attempting’, entre otros temas de su primer disco, North. Un concierto impecable que dejó un muy buen sabor a todos aquellos que se acercaron al escenario.

Tomó el relevo en el escenario Gigante Exsonvaldes que encandiló a más de uno de los que se acercó a curiosear su directo. La banda francesa sonó genial y arrancó a bailar a un gran público que venía de alucinar con Morgan. Media vuelta para ver a Aurora and The Betrayers y flipar con el vozarrón de su vocalista mezclada con Rock y Soul. Fue todo un espectáculo lleno de fuerza sobre el escenario.

sedond

Sean Frutos, el cantante de Second, en un momento de su actuación. Foto de Tatiana Arenas.

Con la caída del sol del este segundo día de festival Second se subió al escenario para reventarlo por completo en otro de sus despliegues de energía. Los murcianos están más en forma que nunca y se ocuparon de trasladarnos no solamente a ‘Viaje Iniciático’ sino también a multitud de rincones exquisitos. Su amplia trayectoria musical se ve plasmada en la calidad de sus músicos, en la magia de sus letras y en la potencia de sus directos. Second es uno de esos grupos que nunca decepciona y que no te cansarás de ver una y otra vez. Más tarde Sidecars se preparaba en el otro escenario. A priori los de Juancho no me encajaban demasiado en el formato festival, quizás porque solamente les había visto en sala, pero sea como fuere me equivocaba. Sidecars se marcó un conciertazo, todo el mundo bailó el ‘Fan de ti’ y se emocionó con temas como ‘Los amantes’. Un directo que dejó muy buen sabor de boca.

La banda de Alberto Jiménez, Miss Caffeina, continuó con las actuaciones nocturnas con un repaso total a su último disco, Detroit. Abrieron precisamente con el tema que da nombre al disco, en un concierto lleno de luces y color. Costó varias canciones que los madrileños levantaran al público, pero lo consiguieron finalmente en temas como ‘Oh! Sana’ y ‘Ácido’, una canción que recuerda a la música de los 80 por todos los elementos electrónicos y de sintetizadores que tiene. Sin embargo, el momento grande este concierto se vivió en el cierre, donde la banda se vino arriba, junto con el público, con ‘Mira como vuelo’, que se ha convertido ya en uno de los himnos de la banda, y que fue con dedicatoria a Supersubmarina.

quique-01

Quique González dejándose la piel y el talento sobre el escenario Supersubmarina. Foto de Meren Plath.

Pero el primer momento grande del sábado estaba por llegar. Puntuales, Quique González & Los Detectives salieron al escenario con fuerza, con Quique agitando los puños cual púgil antes de saltar al ring. Abrieron con sus ‘Kamikazes enamorados’, uno de los temas más populares del cantante, y no bajaron el ritmo en toda su actuación, una de las más largas de la jornada. Nina de Morgan, en su puesto de corista y una de las detectives de Quique, volvió a demostrar de nuevo su poderío vocal en ‘Charo’, una de las canciones del nuevo disco, Me mata si me necesitas. Los temas de su nuevo LP se fueron sucediendo, intercalándose con otros de sus antiguos álbumes, como ‘La ciudad del viento’, ‘Tenía que decírtelo’ y ‘Vidas cruzadas’. Pero sin duda, uno de los grandes momentos de la actuación del grupo fue la dedicatoria antes de tocar la gamberra ‘Donde está el dinero’ al ministro Soria por su nombramiento. Quique demostró que tiene una calidad impecable en el escenario, con una banda perfectamente empacada, en sincronía, con una calidad musical envidiable y un directo potente, con canciones directas al estómago, al nivel de grandes bandas ya consolidadas.

Apenas tuvimos unos minutos para recuperarnos del impecable directo de Quique para ir de cabeza a Amaral, que empezaron con muchísima energía, con una Eva imponente que jaleó y animó al público desde la primera canción. La abundancia de temas clásicos como ‘Revolución’, ‘Kamikaze’, ‘Moriría por vos’ y ‘El universo sobre mí’ animó hasta a los no fans a corearlas a voz en grito. Se demostró que los temas de Nocturnal funcionan muy bien directo y que Eva y Juan son uno de los grupos con más éxito y calidad de nuestro país. Se echaron en falta algunas canciones del nuevo álbum pero eligieron un tracklist muy adecuado para un festival, que disipó cualquier duda sobre la viabilidad de tenerles como cabeza de cartel en un festival. El derroche de energía de Eva en el escenario llevó al éxtasis al público. Los zaragozanos también tuvieron palabras de ánimo para Supersubmarina, dedicándoles un tema. ‘Sin ti no soy nada’ se encargó de cerrar un concierto brillante de principio a fin.

amaral

Eva Amaral jaleando a los asistentes al comienzo de su actuación. Foto de Tatiana Arenas.

El Gigante demostró con creces que se está convirtiendo en un festival aclamado de la escena española para despedir la temporada festivalera, cuya calidad aumenta año tras año. Esperemos que el año que viene todos nos podamos sentir igual de gigantes bailando y coreando canciones.

Anuncios

2 comentarios en “El Gigante que sopló viento de cara

  1. Pingback: El alma de la música (o la noche en la que me hice creyente) | La línea de fuego

  2. Pingback: El respeto por la música tiene nombre propio | La línea de fuego

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s