El burkini y el autoritarismo en Europa

Por Sara Pérez (@sarap0va)

“He creado el burkini para dar libertad a las mujeres, no para quitársela”,  es lo que dijo la creadora del burkini, la australiana Aheda Zanetti. Lo inventó en el 2004.

La sobrina musulmana de Zanetti quería jugar al voleibol pero era muy difícil para ella entrar en el equipo ya que usa hijab. Su hermana tuvo que luchar para que finalmente su hija pudiese jugar con el resto de compañeras, y cuando toda la familia la fue a ver a la competición, llevaba una ropa totalmente inadecuada.

En tanto, Zanetti pensó como podía adaptar la ropa occidental a una mujer musulmana y que todo ello encajara con las necesidades a la hora de practicar deporte.  El objetivo de todo esto era conseguir mayor integración y aceptación sin dejar de ser uno mismo.

Después de doce años de que haya sido inventado, el burkini salto a la polémica porque al menos diez playas en Francia han “prohibido” su uso. El detonante fue que la semana pasada, cuatro policías franceses obligaron a una mujer en una playa de Niza (lugar público) a quitarse parte de su ropa como forma de aplicar la polémica prohibición del burkini en Francia.

“Estaba sentada en la playa con mi familia”, dijo la mujer de 34 años que dio sólo su nombre de pila, Siam. “Llevaba el clásico pañuelo en la cabeza. No pensaba meterme en el agua”.

Una testigo, Mathilde Cousin, confirmó el incidente: “Lo más triste fue ver a la gente gritarle ‘vete a casa”. Algunos aplaudían a la policía. Su hija estaba llorando”., según varios medios franceses. VERGONZOSO

El caso es que, las mujeres musulmanas van a la playa más que antes y con este cambio, surgen otros adaptados a su comodidad con sus ideas y con su religión, que no siempre es sinónimo de “es que el marido les obliga a ir así”. No hemos visto como en grandes ciudades en Marruecos, Túnez o Turquía hay mujeres que deciden llevar burkini y otras el bikini, como una decisión voluntaria.

Tenía razón Zannetti cuando dijo que lo inventó para dar libertad a las mujeres musulmanas, para dar comodidad y para que ellas se sintiesen a gusto consigo mismas. Para salir de casa sin complejos o simplemente para salir más de casa, para fomentar la convivencia entre culturas manteniendo una propia identidad ¿Acaso no tendría que ser esto el objetivo de la globalización?

Desde los países occidentales, la defensa principal para la prohibición del burkini se basa en que el burkini representa la opresión sexista. Por lo tanto existen dos opciones, o bien que la mujer lo lleva por imposición o bien que si lo lleva de manera voluntaria tiene como objetivo extender las ideas y cultura islámica a Europa, algo que parece aterrar a la mayoría de ciudadanos que no son conscientes de que los fundamentalistas musulmanes suponen un 1 por ciento de la segunda religión más extensa del mundo. El burkini ha desatado de nuevo la polémica del ‘hiyab’  y bajo el desconocimiento de los múltiples significados que puede adquirir en Yemen, Marruecos, Arabia Saudí, Senegal o El Cairo.

Y con todo esto, recuerdo mi examen final  de ‘Introducción al Derecho’ en segundo de carrera. El comentario de texto era sobre el ‘hiyab’ y su uso en el mundo occidental. En general y sin muchas alegrías debido a la exigencia de la profesora, aprobamos aquellos que defendimos que es ilegal prohibir otras vestimentas que no cuadren con nuestra ideología. En sustitución de la prohibición, deberían realizar leyes en las que pudiesen convivir la libertad de expresión, los derechos de la mujer y la cultura de cada país. La prohibición de los derechos sin razón, roza el fascismo y el autoritarismo.El estado de emergencia que sufre Europa ante la amenaza terrorista se ha convertido en una excusa para controlar, para imponer y para prohibir a la ciudadanía.

El patriarcado está a ambos lados de la red y en cualquier sitio que nos obliguen a las mujeres vestirnos o no de una manera específica. “Tanto si las mujeres se cubren el cuerpo como si no lo hacen, parece que siempre ‘nos lo estamos buscando'”, tiene razón J.K Rowling en su tweet.

Por cierto, el Consejo de Estado francés, el más alto tribunal administrativo francés, suspendió este viernes el decreto municipal de la localidad de Villeneuve Loubet, en la Costa Azul, que prohíbe en sus playas el uso del burkini y toda prenda que “no se ajuste a las buenas costumbres y el laicismo”, aprobados en algunos municipios de la Costa Azul, ya que no ven “riesgos conocidos” para el orden público.

 

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2 comentarios en “El burkini y el autoritarismo en Europa

  1. Pingback: La Unión Europea se enreda en la polémica del hiyab | La línea de fuego

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