Robin Williams, oh capitán, mi capitán

Robin-Williams

Sabemos que esos versos no pertenecen a la autoría de Williams. Ni a la de el guionista de ‘El club de los poetas muertos’, Tom Schulman. Pero muchos de nosotros los conocemos porque la primera vez que los escuchamos fue de la boca de Robin Williams en esta película. Con aquel “oh, capitán, mi capitán”, al igual que los alumnos de Welton Academy, aprendimos a subirnos a las mesas para luchar contra lo establecido que no nos gustaba y aquel concepto de ‘Carpe Diem’. Muchos, también, descubrimos a un tal Walt Whitman, el verdadero autor de esas palabras, dedicadas a otro tal Abraham Lincoln. Y, de paso, nos sacó algunas sonrisas.

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Además de dar vida a aquel profesor de Literatura, Robin Williams también nos dejó otros papeles inolvidables, mostrando la mayoría de las veces la cara más amable del cine. Puede que mucho antes de que viésemos ‘El club de los poetas muertos’, por nuestras retinas ya pasase aquel Peter Pan mayor en ‘Hook’, que no cuadraba muy bien en nuestra idea de niño que nunca crece, pero que nos hizo disfrutar con su vuelta a Nunca Jamás, quizás enseñándonos que unos siempre puede volver a ese lugar común entre la infancia y ser adulto, que nunca hay que olvidarse de que en la vida hay que disfrutar las cosas al máximo y exprimir nuestra imaginación.

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También nos hizo querer jugar con aquel endemoniado tablero con el que nunca sabías qué iba a pasar. Una estampida, un cazador furtivo dispuesto a acabar con todo a su paso, una inundación… ¡Incluso podría pasarte que te convirtieses en mono! Pero correrías con los riesgos sólo por poder tirar los dados de ‘Jumanji’ una vez. Eso sí, ten en cuenta que tienes que acabar la partida.

También nos hizo reír con aquel profesor chiflado en ‘Flubber’ y todos los niños quisimos jugar con aquella cosa verde, viscosa y resbaladiza que a la mínima se escurría por la ventana. Aquellas masas de colorines que intentaron vendernos por Flubbers no eran lo mismo, pero siempre podíamos recurrir a la imaginación.

Ya un poco más mayores disfrutamos con otro tipo de películas donde, sin perder ese candor que le caracteriza, Williams seguía emocionándonos con cada papel. Recordamos con especial cariño a Andrew, aquel androide de ‘El hombre bicentenario’, la historia de una máquina con sentimientos que sobrepasan incluso a los humanos, donde dejó patente que la fidelidad, la lealtad y el amor son algunos de los valores más importantes que pueden inculcarnos y que, sobre todo, hay que luchar para conseguirlos.

vicente

Ya más entrados en años, cuando se nos pasó por la cabeza aquella idea de ser periodistas y descubrimos el trabajo de los reporteros de guerra, ‘Good Morning, Vietnam’ se convirtió en uno de nuestros imprescindibles. Incluso en uno de nuestros particulares gritos de guerra cuando decidimos instaurar esta trinchera. Y es que incluso en la batalla hay buenos días.

vietnam

Probablemente también más de uno  ha derramado alguna que otra lagrimilla con su papel del terapeuta Sean Maguire en ‘El indomable Will Hunting’, uno de sus papeles que quizás más nos ha llegado y que más se alejaba de aquel carisma inminentemente cómico al que el actor nos tenía acostumbrados. Todos tenemos heridas, abiertas, a medio cicatrizar, algunas casi olvidadas, otras que se abren cuando menos lo esperas… Will Hunting las tenía, Sean Maguire las tenía, Robin Williams las tenía.

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El pasado 11 de agosto se cumplieron dos años desde la muerte del actor, la eterna cara amable de la gran pantalla. Las primeras informaciones apuntaron a un suicidio fruto de una depresión que venía arrastrando durante años. El año pasado, tras saberse los resultados de la autopsia, se determinó que sufría Demencia de los cuerpos de Lewy, una enfermedad degenerativa del cerebro que, de momento, sólo se puede diagnosticar con una autopsia cerebral.

Sea como fuere, y aunque su muerte fue un hecho triste para todos, siempre nos quedarán las enseñanzas que nos dejó a través de todos sus papeles y, sobre todos, las sonrisas que nos arrancó con ellos. Oh, capitán, mi capitán.

capitan

 

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2 comentarios en “Robin Williams, oh capitán, mi capitán

  1. Hombre, ignorar su faceta de stand-up comedian, con la que empezó y seguro que era más el mismo, es ignorar mucho del personaje Robin Williams. Los brutales e hilarantes espectáculos teatrales con los que recorria América de gira seguramente serian más de su gusto como legado. En Youtube todos, se los recomiendo.

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    • Nosotros hemos querido hacer un recorrido por sus papeles que más nos marcaron, pero sin duda nos hemos dejado atrás una gran parte de su carrera que debe ser recordada. ¡Muchas gracias por la enseñárnosla! 🙂

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