Razones por las que tener pueblo

Por Alba Clemente (@albaclem)

He tenido la gran suerte de nacer en la Mancha y de poder decir abiertamente y a mucha honra que “soy de pueblo”.  Cuando me fui a vivir a Madrid recuerdo que los primeros días de Universidad mis amigas se reían de mí porque decían que tenía tonillo, que hablaba cantando y que decía frases extrañas que poca gente entendía. Con el paso de los meses mi vocabulario y mi tono de pueblo fueron disminuyendo y, aunque no llegue a pronunciar por mi boca “mazo” como los madrileños de cuna, me fui haciendo una chica de capi.

Adoro Madrid, me encanta la ciudad, sus calles, sus tapas, sus tiendas de segunda mano, salir con mis amigas por Malasaña y quedar en el “pez” de Sol, pero hay algo que Madrid, desgraciadamente no tiene y es… el ambiente de pueblo. ¡No podía ser todo! Lo siento por los madrileños que no tenéis pueblo pero deberíais buscaros una amiga con pueblo o en su defecto, un novio de pueblo.

Si hay algo que no cambiaré jamás de mi pueblo serán los veranos, el recuerdo más precioso de mi infancia, y que este verano estoy disfrutando más intensamente que nunca gracias al desempleo laboral.

Aquí os dejo con algunas de las razones por las que los pueblos en verano son geniales:

  • El pueblo en verano crece. En invierno conoces a todo el mundo, estas cansado de ver las mismas caras y sabes los cotilleos de todos, pero en verano es otra cosa. La población se duplica y empiezas a ver nuevas caras. De repente notas que no conoces a todo el mundo y en ocasiones sientes envidia de las nuevas chicas que levantan pasiones entre tus amoríos veraniegos.
  • Cine de verano. Normalmente una vez por semana el Ayuntamiento instala en la plaza del pueblo o en cualquier otro lugar una pantalla gigante y proyectan cine. Jumpers, granizados y demás guarrerías son los protagonistas de la noche. Ir al cine en verano se convierte en un plan perfecto para escapar de calor de tu casa y para, además, poder comer chuches sin que tus padres te regañen.
  • Noche de cartas y juegos de mesa: otro plan alternativo al cine de verano es quedar con tus amig@s en un parque y pasarte la noche jugando a las cartas: el culo, hijo puta, cinquillo, chichón, la cuatrola o el tute serán algunos de estos juegos que amenizarán la velada.
  • Cuando quedes por las noches con tus amigas contemplarás fascinada cómo la calle se convierte en un desfile de sillas de gente mayor que sale a tomar el conocido “fresco”. Aclaración para gente de ciudad:

    fresco

    Fuente: Ultimahora.es

  • Cambiarás la piscina por los ríos y las lagunas: empezarás a valorar las zapatillas de agua y es que si eres de los que eres de ciudad y en verano vas al pueblo no estarás acostumbrado a nadar entre piedras, algas y animales marinos. Quedarás a las 10 de la mañana para comprar todo lo necesario para pasar el día, normalmente se resume en comida y bebida que jamás acabaréis. Estarás todo el día en el río, comiendo sin necesidad, tirándote de rocas y acabarás a las 20:00h en tu casa como un cangrejo y oliendo a carpa de río que da gusto.

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  • Además descubrirás que la vida es mucho más barata. Irás a todos los sitios andando o en coche de tus amigos, no pagarás por entrar a la discoteca, las piscinas son más baratas y los ríos y lagunas son gratis, te gastarás menos en los cubatas y cenarás en una terraza a base de pinchos y cerveza.
  • Tus padres apreciarán realmente eso de vivir alejados del tráfico y es que lo único que se escucha en los pueblos por las noches es, como mucho, la moto trucada del más malote del pueblo. En ocasiones escucharás por la mañana la canción típica del afilaor o el coche del Ayuntamiento anunciando los conciertos y la programación del verano.
  • Irás al mercaillo. Normalmente todos los pueblos tienen un día sagrado a la semana y se conoce como el día del mercaillo o con el día de la semana (en mi caso se le conoce como “El martes”). Ese día las madres acompañadas por sus hijas se darán una vuelta por el mercaillo en busca de ofertas y gangas y si eres de capital descubrirás que unas sandalias te pueden salir por 8 euros y un bikini por 10. Te pararás en todos los puestos y no pararás de saludar a la gente que conoces, además, si eres de las que hace mucho que no ha ido te tocará esperar a tu madre más de media hora cada dos pasos mientras termina de hablar con sus amigas de la infancia.
  • Tour por las fiestas de los pueblos vecinos. Normalmente los pueblos vecinos son los enemigos. Tu pueblo es el mejor y te toca defenderlo a muerte, pero cuando se tratan de fiestas la cosa cambia. Sabes qué cada fin de semana hay fiestas en cada pueblo e ir a ver qué se cuece es el plan perfecto para el sábado noche. El botellón, las atracciones como los toros o el barco pirata, la discoteca, la zona joven y volver al pueblo para desayunar en el after más famoso convierten esa noche como una de las mejores del verano.
  • Las fiestas de tu pueblo son las mejores. El pueblo se viste de gala, las calles están adornadas, los pasos de cebras recién pintados, las luces de fiesta encendidas, las peñas preparadas cubata en mano, las fotos de las reinas y de las damas están por todas partes, las verbenas y las orquestas amenizan la noche y el pueblo está más lleno que nunca. Es la mejor época del año y lo sabes y es que quien tenga pueblo o quien haya asistido a las fiestas de uno sabe que no hay fiesta comparable a esto.

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  • Descansarás más que nunca. A eso de las 16:00 horas lo mejor que puedes hacer es o bien quedarte echada a la siesta o bien irte a bañar a la alberca de tu amiga. Podrás dormir todas las horas que quieras porque nadie te molestará y te darás cuenta de que la vida empieza a las 20:00 horas de la noche, cuando las terrazas de la plaza se llenan.
  • No te hará falta arreglarte mucho y ponerte taconazos como en Madrid: estás en un pueblo y sabes que podrás entrar a la discoteca hasta en ropa de baño. Dejarás los tacones en casa y saldrás en sandalias o zapatillas. Las noches de pueblo son largas y sabes que quieres aguantar todo lo posible.
  • Usarás la bici del trastero: si no tienes amigos con coches y mamá y papá pasan de llevarte a la huerta de tu amigo tendrás que usar la bicicleta para ir a darte un baño. El verano es sinónimo de bici.

bici

  • Comerás comida de verdad: sabrás lo que es comer un tomate, un pepino y una buena sandía recién cogidos de la huerta y entonces te darás cuenta de que lo que venden en los supermercados es todo falso.

Es por todo esto por lo que invito a aquellos que no tienen pueblo a acercarse a uno y vivir un verano real, un verano de pueblo y para todos aquellos que tenemos la suerte de tenerlo, a mantenerlo y a valorarlo como realmente se merece.

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