Del heteropatriarcado y la invisibilización de la lucha feminista

Por Belén Diego (@Belensays) y Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

Alberto Garzón, número 5 en las listas de Unidos Podemos por Madrid y coordinador federal de Izquierda Unida, fue trending topic en twitter el domingo pasado. La atención desproporcionada que recibió, no tuvo que ver con ninguna propuesta de Unidos Podemos para las elecciones del 26J, sino por un tuit en el que condenaba la violencia machista y homófoba.

Garzón

El motivo del escarnio tuvo que ver con la siguiente palabra: “heteropatriarcado”. Curiosamente, quienes estaban en desacuerdo con el comentario de Garzón, apenas contraargumentaron su visión desde un punto de vista distinto sino que, sin querer, acabaron reforzando su teoría. Interpretaron, de forma incorrecta, que era un comentario que culpaba a los hombres de la matanza, concretamente, a los hombres heterosexuales. Paradójicamente, sin quererlo, reforzaron la teoría feminista, que entre otras cosas, argumenta que el feminismo está invisibilizado en la sociedad y que todavía no hemos alcanzado la igualdad real.

La razón no es otra que el propio desconocimiento de lo que la palabra “heteropatriarcado” significa. Para ser más claros: criticaron a Garzón sin saber lo que éste estaba diciendo y dieron a la palabra un significado distinto para poder despacharse a gusto contra él. Se puede estar de acuerdo con Garzón o no, faltaría más. Pero lo que no es lícito es coger su comentario, manipularlo y darle un significado distinto. También los hubo que reconocieron que no sabían lo que la palabra significaba, pero aprovecharon para criticarlo, de todos modos. Otros argumentaron que dicha palabra no está recogida por la RAE, pero lo que no dijeron es que la propia RAE perpetúa y refuerza los estereotipos de género, sexo y raza.

sexo

Lo más grave es que esto lo hicieron muchos periódicos y periodistas, que se supone que tienen la obligación de informarse, estén o no de acuerdo con lo que Garzón predica.

Garzón se refiere a que el motivo para matar homosexuales por el simple hecho de serlo es el mismo motivo por el que se matan mujeres por el hecho de serlo, esto sería, argumenta él, el heteropatriarcado. Cuando la teoría feminista habla de heteropatriarcado, se refiere a un sistema de organización política, económica, social y cultural global que perpetúa las desigualdades en torno a cuestiones de sexo, género, identidad u orientación sexual. Es evidente que las personas no heterosexuales, incluyendo a las que se identifican con una identidad o sexualidad que se sale de la norma, no viven una situación de igualdad respecto a los heterosexuales. Y eso genera desigualdad, discriminación e invisibilización.

Si la matanza que tuvo lugar en un bar homosexual en Orlando, hubiera ocurrido en un local con afluencia de personas afroamericanas, hablaríamos de que el racismo genera exclusión, odio y, en el peor de los casos, asesinatos. Pues eso es exactamente lo que se denuncia cuando se habla de heteropatriarcado: un sistema de dominación global que perpetúa desigualdades en cuanto a razones de sexo, género, identidad u orientación sexual. No es un ataque contra los hombres, ni mucho menos contra los hombres heterosexuales, sino contra un sistema de dominación que genera odio y asesinatos.

Pero el daño ya está hecho. Como decía el filósofo y escritor Francis Bacon, en su obra de 1625 “De la dignidad y el crecimiento de la ciencia” (De Dignitate et Argumentis Scientiarum): “calumniad con audacia; siempre quedará algo”.

Por si con esta invisibilización de la lucha feminista fuera poco, en el debate del pasado lunes  13 tuvimos otra prueba más de que el feminismo importa más bien poco a los políticos. Los cuatro candidatos (varones por supuesto) debatían sobre temas importantes para ellos cuando la única periodista que moderaba el debate, Ana Blanco, les pidió que por favor, reservaran un poco de tiempo de ese bloque para tratar el tema de la violencia de género.

Los candidatos hicieron oídos sordos y siguieron encrucijados en su particular lucha, obviando a su moderadora. Fue cuando ya quedaba a penas un minuto para cerrar el bloque cuando Ana Blanco volvió a pedirles que por favor hablaran sobre la violencia de género y aporto datos de las victimas que esta lacra dejo el último año, 57 mujeres fueron asesinadas por sus parejas en 2015. Entonces Pablo Iglesias, candidato por Unidos Podemos, dijo que prefería hablar de violencia machista y que su partido iba a crear un sistema de ayuda habitacional para mujeres maltratadas sin necesidad de interponer denuncia. Después habló Pedro Sánchez, candidato por el PSOE, para recordar todo lo que su partido había hecho por las mujeres y acabar con un “El PSOE es el partido de las mujeres”. Se me revolvieron las tripas.

Ya está, esto es todo lo que tienen que decir dos de los cuatro candidatos a Presidente sobre uno de los mayores problemas de nuestra sociedad. Ni el actual Presidente en funciones, Mariano Rajoy, ni Albert Rivera, candidato por Ciudadanos, dijeron algo sobre el tema, lo cual es aún peor.

En total, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias dedicaron al tema 26 segundos. Sólo 26 segundos en un debate que duró alrededor de dos horas. Además de escasas, las soluciones que aportaron se basan solo en “curar” el problema, en ponerle una tirita. La violencia machista es la expresión más radical del machismo. La solución no es ofrecer habitaciones a las mujeres maltratadas, sino evitar que esas mujeres lleguen a estar maltratadas. Educar, acabar con el heteropatriarcado, para que no haya más mujeres maltratadas.

A raíz de estos 26 segundos se ha iniciado una campaña en Twitter con el hastag #26segnobasta para criticar la actuación de los cuatro candidatos. Pablo Iglesias también se ha sumado a esta campaña, pero lo siento mucho señor Iglesias, el momento para hablar sobre violencia machista fue en el debate y lo dejaron pasar.

tweetsPablo

No sé vosotros, pero para mí, el debate reflejó la realidad de la lucha feminista. Una mujer reclamando atención a los hombres, pidiéndoles que se preocupen por un problema serio y real y, ellos, mirando para otro lado. Hasta que los hombres no se den cuenta de que la lucha feminista también les incluye a ellos nada podrá cambiar, porque como dice Virgnie Despentes en su famosa Teoría King Kong, “el feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado. Una visión del mundo, una opción. No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a los pequeños derechos de los hombres, sino de dinamitarlo todo”.

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