El Planeta Azul

Por Alba Zaragoza De Vincenzo (@alba_zdv)

Aunque la educación ambiental que recibimos es todavía escasa e incompleta la preocupación por la preservación del medio ambiente y el cuidado de las distintas especies es cada vez más latente en el seno de nuestra sociedad. Personas conscientes de la responsabilidad que recae sobre nosotros en reparar el daño que hemos causado sobre el medio natural y de la necesidad de preservar los ecosistemas de nuestro planeta.

El biólogo Barry Commoner expuso –muy sabiamente- en su libro “The closing circle” la primera regla, de cuatro, sobre la ecología que dicta qué “todo está relacionado con todo lo demás”. Y es que el ser humano no puede negar que su paso por la tierra está causando consecuencias ambientales, algunas de ellas ya irreversibles. Nuestro egoísmo y afán por la comodidad, por sobrepasar nuestros límites nos ha llevado a olvidar que compartimos nuestro hogar con miles de especies vivas, mientras que debemos recordar que, como especie dominante, recae sobre nosotros la responsabilidad de garantizar la preservación de todas las especies.

La lista roja establecida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza –IUCN en sus siglas en inglés- estima que la cifra de seres vivos, tanto animales como vegetales, extinguidos asciende ya a 834.

El Planeta Azul

Siempre se ha hablado de la Tierra como el Planeta Azul, debido a que cerca de un 70% de la superficie de nuestro planeta es agua. El Océano -los océanos- es sin duda una de las grandes víctimas del cambio climático y de la acción antrópica. El potencial que desprende el mar para la actividad del ser humano es incalculable: no hemos tardado en encontrar en él alimento, energía o incluso un camino hacía nuevas tierras.

No debemos ver el océano simplemente como una fuente de alimento, de transporte o de ocio. También acoge miles de especies y regula la temperatura de nuestro planeta, ya que absorbe gran parte del dióxido de carbono –también conocido como CO2, ese demonio contra el cual luchan todos los estados adscritos al acuerdo de París- que emitimos. Y así, investigando, nos damos cuenta que el planeta en el cual vivimos es maravilloso, que nada es fruto de la casualidad y que todo es por un motivo. Y luego nos acordamos que estamos destruyendo nuestro hogar, el bien más preciado que tenemos, el motivo por el que simplemente somos.

Reutilizar y pesca sostenible

Belén Quintana Martín-Montalvo, licenciada en Biología por l’Université Pierre et Marie Curie (París, Francia) y especializada en biodiversidad marina y conversación a través de la Universidade do Algarve (Faro, Portugal) y la Ghent University (Gante, Bélgica) y actualmente destinada en Maldivas para coordinar un proyecto de conservación marina es una fiel defensora de los océanos. Indica que las principales amenazas del mar son los conocidos plásticos y la pesca de arrastre. Esta última, también denominada la pesca de red o by catch, se lleva todo lo que no se tiene que pescar. “La red arrampla con todo lo que hay, y de ahí salen muchas cosas. Hasta que hacen una selección hay muchas especies que vuelven al agua heridas o incluso muertas”. La pesca de arrastre no sólo daña especies, sino también el fondo marino compuesto por corales o esponjas, importantes focos de biodiversidad.

Reduce, reutiliza y recicla

“Reduce, reutiliza y recicla”, Malé (Maldivas)/Belén Quintana Martín-Montalvo

Respecto al plástico, comenta que “Al final [el plástico] está en todas partes. Se convierte en micro plástico e incluso llega hasta nuestro plato”, sin que nos demos cuenta. Nos explica cómo, con las olas y el sol, el plástico se erosiona y se convierte en micro plástico. Debido a su nueva forma,  tamaño y ligereza, el plástico flota y es fácilmente transportado por las corrientes marítimas a lo largo y ancho de todo el planeta. “El mar los ha acumulado por nosotros y se ha vuelto imposible limpiarlo”, señala. Este micro plástico también es ingerido por los peces más pequeños y, al final de la cadena alimentaria, llega hasta nuestros platos. ¿Cómo es que no somos conscientes de esto?: “A nadie le interesa y nadie se ha molestado en explicarlo”.

Pesca sostenible

Al igual que el sello de agricultura ecológica, la Marine Stewardship Council, una organización no gubernamental sin ánimo de lucro, ha internacionalizado un sello que garantiza una pesquería salvaje y sostenible y cuyos estándares se basan en el cuidado y la responsabilidad por velar la continuidad de las poblaciones marinas, todo ello creando un impacto ambiental mínimo y manteniendo unos estándares socialmente responsables.

Sello MSC

Sello de certificación de pesca sostenible de MSC/MSC

El consumo de alimentos provenientes de la pesca certificada sostenible es, sin duda alguna, la alternativa saludable tanto para el planeta como para nuestra salud, vistas las terribles consecuencias que puede tener sobre nuestro organismo consumir pescado criado en piscifactorías. Toda la información sobre el programa de MSC, los estándares y procedimientos que siguen y, sobre todo, dónde comprar –tienen una lista de puntos de venta comprometidos con la pesca sostenible- se encuentra en su página web.

 

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