Algunas claves de las elecciones peruanas

Por Nicolás Bello (nbello_II)

Para entender la historia política reciente del Perú pueden leer Del desborde popular al gobierno de los poderes fácticos en Perú.

Una tacha contra el candidato que iba en segundo lugar, una candidata intocable, acusaciones de fraude y personajes que se acusan de todo. Las elecciones peruanas de este año están en riesgo de ser las más sucias del siglo. En un país donde las grietas sociales son motivo de conflicto, la posible elección de Keiko Fujimori sería la confirmación de que, en 16 años, el Perú prefiere un gobierno fuerte en lo económico, aunque eso signifique pasar de los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

Desde el fin del régimen fujimorista en el año 2000, las elecciones en el Perú han sido momentos intensos, de mucho ataque al adversario y de poco debate político. Las de este año no son la excepción. Por el contrario, el aroma del fraude electoral recuerda a muchos los métodos de la última dictadura para justificarse en el poder.

Explicar la política peruana a un público extranjero es muy difícil, ya que existen muchas aristas y personajes a tomar en cuenta, por lo que se ruego paciencia y leer con detenimiento.

La decisión del JNE (Jurado Nacional de Elecciones)

Todo comenzó en febrero, unos 60 días antes de la fecha crucial. Por entonces, Keiko Fujimori lideraba las encuestas con un sólido 41% de intención de voto. Detrás de ella iba un político hasta entonces desconocido – un outsider, como se le dice a este tipo de candidatos – llamado Julio Guzmán. Había sido Secretario General de la Presidencia del Consejo de Ministros entre 2012 y 2013 y mostraba un perfil técnico y pragmático.

Su partido, Todos por el Perú lo presentaba como un sujeto serio en medio de muchísimos candidatos cuya estrategia se basa en salir en programas de reality, acusar a diestra y siniestra a otros candidatos, prometer regalos económicos a cambio de votos o, sencillamente, regalar dinero.

Esta es la razón por la que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) – el máximo órgano electoral y fiscalizador de la legalidad de los procesos electorales y del ejercicio del sufragio en el Perú – actuó contra el candidato César Acuña. El dueño de la Universidad César Vallejo, exalcalde de la ciudad de Trujillo y expresidente de la Región La Libertad, había prometido “plata como cancha” en 2010 – regalar dinero – , y nuevamente durante la campaña actual. Una clara violación a la Ley Electoral.

Acuña

Cesar Acuña, candidato a la presidencia de Perú, estaría presuntamente involucrado en casos de corrupción y fraude electoral.

Pero entonces, el mismo jurado tomó una decisión incomprensible: poner en tela de juicio la candidatura de Julio Guzmán. Su partido no había inscrito correctamente la lista de candidatos y de militantes. Un sencillo error administrativo que no fue subsanado a tiempo. Algo muy curioso en un país donde ningún partido tiene la costumbre de realizar elecciones internas, tener sus papeles en regla y con personajes con serias acusaciones de corrupción.

Guzmán era el segundo en carrera, el único capaz de ganarle a Keiko y ya rozaba el 20% de intención de voto, como explica el periodista Gustavo Gorriti en una contundente columna en la revista Caretas.

“Confiscar la preferencia de voto del 15 o el 20 por ciento de los votantes, es nada menos que un fraude adelantado, mediante el expediente de intentar que nimios detalles administrativos abatan el más importante principio de la democracia: el derecho a elegir.

Hay que impedirlo. Cuando los corruptos blanden lo que dicen es la ley, es cuando hay que movilizarse. Se esté o no a favor de Guzmán, puesto que no es la persona sino el principio lo que está en juego”.

Guzmán_opt

Julio Guzmán, candidato a la presidencia de Perú y único capaz de vencer a Keiko Fujimori.

El 9 de marzo el JNE selló los destinos de un candidato sucio, pero que, dentro de todo, tendría derecho a candidatear (de acuerdo con Gorriti) y los de un candidato sin prontuario criminal al que le arrebataron la oportunidad de participar en la carrera.

Debido a estas irregularidades en el proceso, tanto la Unión Europea como la Organización de Estados Americanos han enviado observadores al país. A su vez, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha declarado, vía Twitter, que “El sistema de inhabilitación que aplica @JNE_Peru no ofrece garantías necesarias”.

Radiografía de los candidatos restantes

Encuesta publicada el 1 de abril de 2016 (Fuente: GFK)

Keiko Fujimori – La hija del dictador, cuyo principal plan de gobierno es liberar a su padre de prisión y mantener las políticas neoliberales más salvajes del Perú. Hasta hoy sigue manteniéndose como lideresa de las encuestas y es candidata segura para la segunda vuelta electoral de mayo. El recuerdo del gobierno de su padre, así como un trabajo político de larga data en el Perú profundo, le han asegurado pelear, por segunda vez, la presidencia. Y esta vez podría lograrlo.

Pedro Pablo Kuszcinski – Conocido como PPK, ha sido ministro de Economía y Primer Ministro durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001 – 2006). Es un candidato ambiguo: por un lado ha prometido aumentar sueldos y subsanar la economía; por el otro, mantener el statu-quo del modelo económico peruano. Hoy pelea el pase a la segunda vuelta. Sus ataques han sido fuertes, al referirse a Verónika Mendoza como “una medio roja que no ha hecho nada en su perra vida”.

Verónika Mendoza – Ha sido acusada de roja, e incluso de terrorista, por la derecha peruana. La ex congresista del Partido Nacionalista – partido del actual presidente Ollanta Humala – y actual lideresa del Frente Amplio, es la clara opción de izquierda. Su intención de voto ha subido como la espuma desde que Julio Guzmán fuera sacado de la carrera. Una última encuesta la pone en un empate técnico con PPK, ambos con +/- 15% de intención de voto.

Verónika Mendoza

En Perú, los candidatos netamente de izquierdas son acusados de terroristas y vinculados a Sendero Luminoso, organización terrorista y maoísta.

Alfredo Barnechea – Sus opositores políticos lo llaman “pituco” – jerga equivalente a “pijo” en España – por tratarse de un hombre blanco y con dinero. Natural de Ica, a unos 300km al sur de Lima, Barnechea candidatea por Acción Popular, acaso el único partido político institucional que queda en el país. Tuvo la oportunidad de llegar al segundo lugar, pero recientes actos que podrían considerarse antipáticos – rechazar un plato de comida en un mercado, por ejemplo – le han restado votos importantes.

Alan García – El otrora presidente, en dos ocasiones, pelea hoy la baja definitiva del centenario Partido Aprista Peruano. Sobre él pesan acusaciones de haber liberado, por gracia presidencial, a más de 5000 narcotraficantes, manejar contratos millonarios con empresas como la brasilera Odebrecht y la matanza de indígenas y policías durante el conflicto de la provincia de Bagua, en 2009. Todo durante su último gobierno, entre 2006 y 2011. Hoy el candidato aprista – que en 2010 le habría dicho “No seas cojudo, hombre. La plata llega sola”, al escritor Jaime Bayly – podría perder la inscripción de su partido, si no supera el 6% de intención de voto.

Las líneas de batalla están trazadas. A partir de hoy, la Ley Electoral peruana prohíbe las encuestas. En exactamente una semana, el futuro político peruano estará, una vez más, sobre la cuerda floja.

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