Una noche con Johan Cruyff

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Johan Cruyff llevó en volandas al Barcelona a ganar su primera Copa de Europa, Wembley del 92′. Fotografía: Diario SPORT

Por Sergio Grande Pérez (@OnFireMama)

Ya era 21 de mayo cuando Johan Cruyff entró en el bar “San Pau”, la expedición del Barcelona traía la Copa de Europa lograda hace unas horas en Wembley frente a la Sampdoria, y toda la plantilla y equipo técnico iba camino de sus casas para descansar, esperando el día siguiente, plagado de actos, tour por la ciudad, y demás parafernalia que rodea a la consecución de cualquier título importante en el mundo del fútbol. Pero el entrenador de aquel equipo, Johan Cruyff, aún tenía una parada más que hacer.

Entró en el bar cuando ya solo quedaba Martí, dueño y camarero, la celebración se había alargado, y andaba recogiendo las mesas, horas intempestivas. Martí estaba colocando una silla encima de la mesa, para facilitarse la tarea de fregado, cuando Cruyff entraba por la puerta. Los tubitos metálicos que tenía Martí colocados encima de la puerta rebotaron entre sí, produciendo ese sonido inconfundible que anuncia la llegada de un nuevo cliente. Pero aquella madrugada no era un cliente cualquiera.

-¡Bona nit Martí!, joder hacía un frío de pelotas en Londres, ¿viste el partido?.- Preguntó Cruyff.

-¡Míster, cómo no lo voy a ver!, déjeme darle un abrazo.

-Está bien Martí, pero como vuelvas a llamarme de usted me voy a mi casa.

-Perdona Míster, y gracias.

Martí y Johan se fundieron en un abrazo, de esos que se dan entre amigos.

-Bueno Míster, ¿quieres tomar algo?

-Ponme un poco de ginebra, la que tengas Martí, bueno tráete la botella y siéntate conmigo, ya recogerás luego. ¿Te importa que fume?.- Preguntó Cruyff mientras se encendía un cigarro rubio.

-Sabes que no Míster.

Cruyff dio una calada profunda, se recostó en el taburete de la barra, y con los ojos cerrados, dejó que el humo saliera lentamente alternando nariz y boca.

-Fumar debería ser saludable Martí, disfruto cada cigarrillo como cualquier gol, mi mujer dice que me acabará matando, “come chupa-chups” me dice, joder Martí, tu sabes que no me desagrada un chupa-chups de fresa cuando estoy en tensión en la banda, pero donde esté un buen cigarro con toda su nicotina y el humo, que se quite la bola de caramelo esa. Yo gané tres balones de oro y fumaba, de hecho, en la gala del último que me dieron, fui al baño a mear antes de que anunciaran mi nombre, tenía mono, y me fumé un cigarro mientras meaba, cuando subí al escenario, olía a cenicero Martí, los que estaban allí arriba me miraban raro, les dediqué mi mejor sonrisa y les guiñé un ojo, esas cosas ya no pasan Martí.

Johan Cruyff sirvió los dos vasos de ginebra, brindó con Martí y ambos se embolsaron sus bebidas de un trago. Martí cogió la botella y los volvió a llenar.

-Lo he pasado mal Míster, pensé que al final perdíamos.

-No ha sido fácil no, pensé que con Guardiola y Laudrup tendríamos el medio, pero lo perdimos rápido, no pudimos dominar del todo y eso nos mató Martí, menos mal que la metió Ronald (Koeman). Ni en los entrenamientos había metido una así.

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Ronald Koeman, el héroe de Wembley. Fotografía: El Periódico de Catalunya

-Ya era hora de que ganáramos la Copa de Europa.

-La verdad que sí, al menos por justicia poética, nadie tiene los huevos de jugar como nosotros. Mira Martí, el fútbol consiste básicamente en dos cosas. Primero: cuando tienes la pelota, debes ser capaz de pasarla correctamente. Segundo: cuando te pasan la pelota, debes ser capaz de controlarla.

-¿Tan sencillo míster?

-Tan sencillo Martí.

Cruyff hizo un gesto entre sonrisa y mueca, giró levemente la cabeza, y alargó el brazo para brindar con Martí, éste no rechazó el brindis, y la ginebra cayó a plomo en los estómagos de los dos protagonistas. Esta vez Martí sirvió la tercera.

-Te diré una cosa Martí, yo soy un amante de la táctica, no solo en el fútbol, en todo. Se puede ser táctico cortando el césped, se puede ser táctico follando, se puede ser táctico incluso hablando Martí, pero la táctica llega un momento que aburre, es necesario algo más, debe complementarse, condimentarse Martí. Por eso siempre digo que el fútbol es espectáculo, jugar al ataque, siempre. Por ejemplo, cuando vas ganando 4-0 y quedan 10 minutos para el final, es mejor dar al poste un par de veces para que el público grite “ooooh”. Siempre me ha encantado ese sonido, cuando la pelota golpea fuerte el poste. Es maravilloso Martí, si juegas al ataque, simpre puedes ganar, es tan fácil como marcar un gol más que los otros, y qué cojones, prefiero ganar 5-4 que 1-0.

Johan Cruyff se encendió un cigarro, y ofreció uno a Martí, pero éste lo rechazó.

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El ‘flaquito eléctrico’, como lo llamó Galeano, fue el mejor jugador de Europa tres años consecutivos.

-Hoy estaba en el vestuario Martí, antes del partido, y recordaba cuando debuté, recuerdo todo de aquel día, 15 de noviembre del 64 contra el GVAV Groningen, estaba en el vestuario atándome las botas, recuerdo que el míster no paraba de hablar, te juro que no escuché nada de lo que dijo Martí, solo pensaba en salir al campo y correr, correr sin parar. Mi madre estaba allí, ella había sido limpiadora y trabajaba para el Ajax, ese día no podía parar de llorar. Tenía 17 años Martí, joder no tenía ni pelos en los huevos, como decís aquí. Salí, el estadio estaba precioso, el olor a césped, la gente ya se sabía mi nombre, y marqué, joder marqué en mi primer partido Martí, no cambiaba ese momento por nada del mundo, por el nacimiento de mis hijos como mucho, pero ni las tres Copas de Europa, ni los tres balones de oro, nada Martí, fue espectacular.

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Johan Cruyff debutó como futbolista profesional en el Ajax de Ámsterdam. Fotografía: Diario SPORT

-Y luego ganaste tres Copas de Europa seguidas con el Ajax Míster…

-Eso fue increíble Martí, pero simplemente éramos los mejores, cuando la gente me pregunta con qué final me quedo o cúal Copa de Europa fue más especial, simpre digo que fue la del 69, la que perdimos, éramos un equipo joven, y jugábamos de cine, de memoria, partíamos favoritos, y el Milan nos metió 4. Eso fue lo mejor que nos pasó Martí, después de aquella final nos reinventamos y fuimos invencibles por un tiempo.

-Y luego viniste aquí, aún me acuerdo Míster, llegaste cuando íbamos penúltimos y terminamos ganando la Liga después de 14 años, fue glorioso. ¿Es verdad que viniste al Barcelona, al enterarte que el Ajax quería venderte al Real Madrid?

-Siempre se ha dicho que fue así, que como era un rebelde, escuché rumores y decidí irme al Barcelona. No negaré que había interés del Real Madrid, y yo sabía que si iba para allá tendría más fácil volver a ganar la Copa de Europa, y seguir siendo el mejor, pero qué cojones Marti, ya era feliz, había ganado tres Copas de Europa en Holanda, y un Balón de Oro, y tenía bastante dinero como para poder estrenar calcetines cada día. Cuando me enteré que existía la posibilidad de irme al Barça no lo dudé, ¡soy un guri Marti! Y me gustaba Barcelona, el clima, la playa, la ciudad, después de tanto tiempo en Ámsterdam, Barcelona era el paraíso. Así que la realidad es esa, me decidí por el Barcelona porque así podría jugar al golf cuando quisiera y quemarme el cuello como buen holandés.

Spanish Soccer - Primera Liga - Barcelona v Espanol

Johan Cruyff junto a Rinus Michels, su entrenador y mentor.

-¿Y por qué te fuiste un tiempo Míster? ¿Por qué dejaste el Barça?

-Cuando me fui sabía que volvería aquí a vivir Martí, joder llamé a mi hijo Jordi y todo, me considero catalán de adopción y Barcelona siempre ha sido la ciudad de mi vida. Por eso decidí marcharme un tiempo antes de establecerme del todo, además me fui a Los Ángeles, quise hacer como Pelé y Beckenbauer, y marcharme a Estados Unidos a comer hamburguesas, y a estar con chicas en la piscina. En Los Ángeles iba a comprar el pan y no me reconocía nadie, era maravilloso, un día fui a una fiesta a la casa de (Marlon) Brando, y me cerraron la puerta en las narices diciéndome algo así como “nadie ha pedido pizza rubito”, fue genial, meé en la piscina, y me fui, no estoy orgulloso de aquello, pero qué se joda Brando.

-¿No te gustó Estados Unidos entonces?

-Aquello no está mal Martí, pero no es para mí, hay poca gente auténtica, y además la gente no sabe lo que es el fútbol, lo intentan pero no llegan a entenderlo. Había rivales que se abrían de piernas para que les tirara un caño y poder decirles a sus hijos que Cruyff los había regateado, era humillante Martí. En un partido que metí dos goles, vi que los rivales me aplaudían cuando hacía un regate, qué cojones, el fútbol es sagrado, me cabreé tanto que cogí el balón, lo tiré a la grada y me fui del campo, llegué al vestuario y me encendí un cigarro. Por aquellas fumaba como un cosaco. Los muy cabrones tardaron en reanudar el partido, el árbitro pensaba que había pedido tiempo muerto, imagínate.

-Y entonces volviste a España.

-Lo estaba deseando Martí, pero estaba completamente fuera de forma, me daba pereza hasta ponerme las botas. Pero igualmente necesitaba volver, jugar en Segunda con el Levante estuvo bien, fueron unos meses muy curiosos. ¡Fue como irse de Erasmus Martí!, lo pasé bien, jugué 10 partidos y me cosieron a patadas en Segunda, lo echaba de menos, en la primera que me pegaron le di hasta las gracias al rival, él me miro y me llamó hijo de puta, eso es parte del fútbol. Luego tuve que volver a Washington a cumplir el contrato, pero mi aventura en las Américas estaba terminada.

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Johan Cruyff, durante su paso por el Levante. Fotografía: El País

Ambos se quedaron en silencio, y bebieron callados un par de tragos. La ginebra bajaba y ya eran como las 3 de la mañana.

-Y qué me dice de aquello míster.- Preguntó Martí mientras señalaba una foto de Cruyff en el Ajax, del año 1982, cuando después de volver de Estados Unidos, recaló de nuevo en el equipo que le vio nacer.- ¿Por qué volviste al Ajax?

-Supongo que después de vivir en Barcelona y Estados Unidos, me entró eso que llamáis aquí morriña. Recibía cartas de fans a diario pidiéndome que volviera al Ajax, un día estaba de resaca en la cocina de mi casa, y abrí una carta de una niña que decía que había pedido por Navidad que volviera al Ajax. La verdad que siempre me la han sudado esas sensiblerías, pero aquella mañana por lo que fuera, me entró el espiritú navideño. Me puse a entrenar como nunca había entrenado Martí, como en los viejos tiempos, necesitaba aquello, al fin de al cabo no era tan mayor, tenía 34 años.

-Y te inventaste aquel penalti…

-Jaja, eso estuvo bien sí. Realmente fue por una apuesta que surgió durante una partida de dardos en un pub de Ámsterdam, le dije antes del partido a Jesper (Olsen), si hay penalti hacemos una pared, ¿hay huevos?, Jesper era un cachondo y dijo que lo haría encantado, y que si salía bien, al menos él también saldría en la foto. El penalti indirecto lo llamaron, no sé si alguien lo volverá a hacer.

Cruyff se encendió otro cigarro.

-Y luego al Feyernoord, nadie se lo esperaba Míster.

– Qué quieres que te diga Martí, tenía 37 palos, y se pensaron si renovarme en el Ajax, seguía siendo bueno, es verdad que no tenía la arrancada de antaño y que pesaba 5 kilos de más, pero sabía que podía ganar otra vez la Liga, nadie lo creyó en el Ajax, así que me fui al Feyernoord.

-Y ganaste Liga y Copa, además de ser nombrado el mejor jugador de la Eredivisie.

-Así es Martí.

-Qué grande Míster.

Martí y Johan volvieron a brindar sus vasos, y esta vez Johan sirvió los dos penúltimos tragos.

-¿Y la final del Mundial?

-Fue un palo duro Martí, veníamos de ganar a Brasil y de meterle 4 a Argentina, y estabábamos jugando como los ángeles, La Naranja Mecánica nos llamaron. Aquella final nos la merecíamos, ¿te acuerdas de cómo comenzó aquel partido?

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Johan Cruyff, en un lance de la final del Mundial del 74′ contra Alemania Federal. Fotografía: Mundo Deportivo

-Claro que me acuerdo Míster, con aquel penalti.

-Exacto, en el minuto uno y después de 16 pases sin que Alemania Federal tocara el balón, cojí el balón y me dieron unos metros hasta que Hoeness me derribó. Penalti, gol de Neeskens, y teníamos el partido para nosotros. Luego nos remontaron y aunque jugamos bien, no pudimos Martí.

-Bueno al menos te dieron el galardón al Mejor Futbolista del Mundial.

-Lo reventé contra el suelo Martí, luego mi mujer llamó a la UEFA y me dieron otro. Utilizaba ese premio como un palo de portería cuando le tiraba penaltis a mi hijo en el jardín.

Cruyff cogió lo que quedaba de botella y lo vació en dos vasos, las medidas no fueron equitativas, puesto que Cruyff le dio el vaso más lleno a Martí y brindaron por última vez aquella noche.

-El último cigarro y me voy Martí.

-De acuerdo Míster.

Johan se encendió el cigarro, después de recogerlo de la barra, donde se le había caído tras resbalarse por los labios.

-Y ahora ganas la Copa de Europa como entrenador, hoy decían en la prensa que has reiventado el fútbol míster.

-Esos de la prensa no saben qué hacer ni para reinventarse ellos mismos, yo no he reinventado nada. El fútbol es simple, sencillo, si tu tienes la pelota el rival no la tiene y si marcas un gol más que el contrario ganas. Ya está. Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto, ni demasiado tarde. En mi equipo, los delanteros solo deben correr 15 metros, a no ser que sean estúpidos o estén durmiendo.

-Qué grande Míster.

-Tu sí que eres grande Martí.

Ambos protagonistas se abrazan, en un abrazo de esos que se dan entre amigos (ya borrachos).

-Me voy Martí, mañana será un día duro.

-Bueno Míster, me alegro de que se pasará por aquí una noche como hoy. ¡Campeones de Europa!, las veces que había rezado para ver eso Míster.

-¿Eres creyente Martí?

-Depende del día Míster, hoy sí. ¿Usted Míster?

-No, no soy creyente Martí, aquí en España todos los jugadores se santiguan antes de salir al campo, si eso fuera efectivo siempre habría empate.

-Hombre visto así…

-Buenas noches Martí.

Johan Cruyff abrió la puerta del bar “San Pau”, los tubitos metálicos que tenía Martí colocados encima de la puerta rebotaron entre sí, produciendo ese sonido inconfundible que anuncia la salida de un cliente, esa noche no era un cliente cualquiera, era Johan Cruyff. El flaco.

Una noche con Johan Cruyff es un relato de ficción, basado en las ideas y las frases que Johan dijo durante su carrera como futbolista y entrenador.

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Todo el Amsterdam Arena se puso en pie, en el minuto 14, durante el Holanda-Francia, para dar el último adiós a Johan Cruyff, el genio del fútbol total. Fotografía: Infobae

 

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