La vuelta de los Guns N’ Roses, o recuperar la fe en el rock

Foto: Jack Lue / Getty, vía rollingstone.com

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Por Alaia Rotaeche (@aL_rc)

Después de muchas drogas y peleas, mucho sexo, mucho alcohol, y algunas de las mejores canciones de la historia del rock, la última gran banda (como los apodó Jot Down) disolvió definitivamente su formación original en 1994. El narcisismo de Axl Rose fue en gran medida el causante de ello, pero también las adicciones que sufrían los miembros de la banda y, por qué no decirlo, el desgaste que provoca ser una banda tan famosa.Axl-axl-rose-10636977-539-365

Pero, por qué no decirlo también, (y aunque la mayoría de los puristas siempre están de parte de Slash) los Guns N’ Roses no suenan igual sin la característica voz y la bestia escénica que es Axl Rose. Se dice que en los 80 las chicas o eran de Axl o eran de Slash; y es que no se entiende al grupo sin sus dos iconos (sin menospreciar por supuesto al resto de los miembros). Axl conservó el nombre del grupo e hizo varios intentos de llevarlo de nuevo a la cumbre, sin mucho éxito pero con un cierto número de seguidores y un disco sin Slash, Chinese Democracy, que aun así es un gran trabajo; a Slash, por otra parte, sí le cuajó su nuevo grupo, Velvet Revolver.

Slash tocando con Velvet Revolver en Londres en 2005. Foto: Getty, vía telegraph.co.uk.

Slash tocando con Velvet Revolver en Londres en 2005. Foto: Getty, vía telegraph.co.uk.

Siguieron caminos bien distintos. Axl se volvió una parodia de sí mismo y Slash se convertía a pasos agigantados en lo que estaba destinado a ser: una leyenda del rock. Ahora, más de veinte años después, ambas figuras, con el bajista Duff McKagan también en la formación, vuelven a los escenarios, y nada menos que al del Coachella Fest, en abril de este año. Los rumores se suceden continuamente sobre si Izzy Stradlin y el batería Steve Adler también se unirán; habrá que esperar a abril para saberlo con seguridad.

Da respeto ver con qué vamos a encontrarnos cuando estos monstruos del rock suban al escenario del Coachella en California después de tantos años. Servidora cree que no van a defraudar, que los dedos de Slash seguirán moviéndose como si cantaran, que cuando suenen los primeros acordes de Sweet child o´mine nos volveremos locos y que Axl seguirá siendo un hiperactivo megalómano en el escenario. Y es que sí son la última gran banda.

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