Estamos volviéndonos locos

Títeres desde abajo

El pasado 5 de febrero y dentro de la programación del Carnaval de Madrid, la compañía Títeres desde abajo puso en escena la obra La bruja y Don Cristóbal, en la cual se realiza, con mayor o menor gusto, una crítica a la criminalización de la protesta ciudadana en clave satírica.

En dicha obra, en un momento dado, aparece un cartel con la inscripción “Gora Alka-ETA”, que ha sido descontextualizado y aprovechado para detener durante cinco días (la Audiencia Nacional los dejó en libertad con cargos tras el recurso presentado por los abogados de la defensa) a los autores del mismo y ponerlos en prisión incondicional, sin fianza y acusados de un delito de “enaltecimiento del terrorismo”. Poco podían imaginar los titiriteros que sus palabras, publicadas en su blog el 11 de enero bajo el titular “Caza de brujas”, iban a ser tan proféticas.

Títeres desde abajo sabe perfectamente que una cosa es la ficción y otra muy distinta la realidad y así lo han explicado siempre antes de poner en marcha sus obras. Es evidente que la función no es adecuada para un público infantil (éste ha sido también uno de los principales objetos de la discusión, pues el Ayuntamiento de Madrid ha dado lugar a la confusión al no clasificarlo para un público adulto, cosa que sí hizo el colectivo), pero de ahí a acusarles por un delito de enaltecimiento al terrorismo hay un trecho muy grande, que nos aboca a una realidad verdaderamente peligrosa. La obra hay que entenderla dentro de su contexto: el cartel motivo de controversia aparece como consecuencia de un montaje que la Policía hace para acusar a la bruja, una de las protagonistas de la función y en ningún caso para hacer proclamas ensalzando el terrorismo de ETA o Al Qaeda.

“La obra está protagonizada por una bruja, que representa a las personas de mala fama pública, y que se ve en la situación de enfrentarse a los cuatro poderes que rigen la sociedad: la Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley”

La misma “democracia” que condenó el atentado a la revista de corte satírico Charlie Hebdo bajo el lema “Je suis Charlie”, reclamando el derecho a satirizar (en referencia a las caricaturas que el semanario hiciera a Mahoma) ha puesto en funcionamiento toda su maquinaria judicial y policial para meter en prisión provisional a los autores de una obra de sátira humorística realizada en un contexto de ficción.

La caverna mediática tampoco tardó en hacer aparición desde informativos como los de Antena 3, en los que se hizo una versión totalmente manipulada de los hechos, si no incurriendo directamente en mentiras.

Mientras tanto, nadie habla de que el PP ha blindado a Rita Barberá para que siga como aforada en caso de que se repitan las elecciones ni que el PP valenciano protagonizó hace apenas unas semanas una trama de corrupción -otra más- conocida como “Operación Taula”. Entretanto, la campaña de acoso y derribo al ayuntamiento presidido por Manuela Carmena continúa.

Definitivamente, estamos volviéndonos locos.

 

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Un comentario en “Estamos volviéndonos locos

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