Niños perdidos

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Niña siria en un asentamiento de las afueras de Mafraq (Jordania), cerca de la frontera con Siria. Fotografía: AP (Muhammed Muheisen)

En el árbol del ahorcado viven los niños de los que se olvidaron y huyeron a Nunca Jamás para no crecer. Allí, liderados por Peter Pan, viven aventuras en las que luchan contra piratas e indios y juegan con las sirenas.

En 2015, 25.000 niños sin acompañantes, de los que también se olvidaron, huyeron a Europa desde Siria y otras zonas de conflicto. En este viaje el rumbo no es volar hasta lo más alto del cielo y girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer. El trayecto lo hacen a pie o en botes de 400 euros atestados de gente cuyas posibilidades de llegar a tierra de nuevo son inversamente proporcionales a lo que las mafias ganan por embarcación.

En este viaje también hay piratas y sirenas. Piratas que cobran precios desorbitados por los pocos kilómetros que tienen que cruzar de orilla a orilla y sirenas que les arrastran hacia aguas frías para no crecer. Pero estos niños crecieron antes de embarcarse hacia su particular Nunca Jamás.

Conseguir llegar a tierra tampoco asegura nada. Según ha informado Europol, al menos 10.000 niños refugiados han desaparecido nada más llegar a Europa. Algunos de ellos estarían con familiares, sin conocimiento de las autoridades, pero otros habrían caído en manos de organizaciones criminales de tráfico de personas.

La pista de estos niños suele perderse en Italia, después de ser registrados, y escapan de la supervisión de las autoridades. Según los indicios de la investigación, a partir de ese momento las mafias se apoderarían de ellos y les obligarían a trabajos forzados y/o esclavitud sexual.

Según una información publicada por El Mundo, grupos criminales organizados como Cosa Nostra o la Camorra italiana han ampliado su negocio a costa de los refugiados. Aunque se habla de una infraestructura criminal paneuropea, relativamente nueva y muy sofisticada, sólo en Italia se estima que se mueven unos 800.000 millones de euros gracias a este tipo de negocios.

Mientras tanto, las autoridades europeas no hacen más que reforzar las medidas contra los que tienen que huir de sus casas por la guerra cuando deberían establecer canales más seguros para que los refugiados puedan estar a salvo y evitar que la mafia saque tajada de esta situación.

Todavía no somos conscientes de que su viaje no es a Nunca Jamás,  que aquí los indios y los piratas son de verdad y que las sirenas juegan con sus infancias, que estos niños han crecido antes de tiempo y que más que perdidos, les condenamos a perderse.

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Un comentario en “Niños perdidos

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