Boko Haram: niñas perdidas y situación en pleno corazón africano

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

Era una noche calurosa en el noroeste de Nigeria. Shaira, que apenas tenía 15 años cuando fue secuestrada por el grupo terrorista-yihadista Boko Haram en la escuela de Chibok, es una de las 53 niñas que lograron escapar después de ser secuestradas aquel 14 de abril de 2014. Un total de 219 niñas fueron arrastradas hasta el bosque de Sambisa (en el estado norteño de Borno), base espiritual y sede de las operaciones militares del brazo integrista, lugar dónde se pierde su rastro. Allí fueron víctimas de todo tipo de vejaciones: agredidas física y verbalmente, obligadas a combatir, a casarse con alguno de los comandantes y algunas de ellas fueron asesinadas.

Shaira* explicó que las rehenes más jóvenes eran violadas hasta 15 veces al día mientras eran obligadas a convertirse al Islam y amenazadas con ser degolladas si se negaban a tener sexo o no seguían las instrucciones de los capos fundamentalistas. De acuerdo con su testimonio, fue entregada como esposa a uno de los líderes de la secta islámica, debido a su virginidad.

“Boko Haram” significa falso, fraudulento o engaño en el idioma hausa, aunque más frecuentemente se ha traducido como “la educación occidental es pecado”. Ese pretexto -el fraudulento sistema educativo de la sociedad occidental- ha sido utilizado por el grupo fundamentalista para atentar contra una escuela cristiana, así como secuestrar a niñas que eran igualmente cristianas. Las niñas fueron utilizadas para todo tipo de actos y negocios escabrosos, entre ellos, esclavitud sexual, participación y cómplices en asesinatos y puestas a la venta -como si de mercancía se tratara- por unas 2000 nairas cada una (menos de 10 euros). Lamentablemente, a día de hoy seguimos sin saber el paradero de las niñas y se sospecha que muchas de ellas pueden haber sido asesinadas, a pesar de que son informaciones que no han podido ser contrastadas.

Niñas y mujeres Boko Haram (EFE)

Menores liberadas del cautiverio de Boko Haram, en Sambisa, donde recibieron atención médica y psicológica. Fotografía: EFE

Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué circunstancias lo permiten? ¿Y qué es Boko Haram? Son algunas de las preguntas que nos hacemos y cuyas respuestas darían para escribir un libro y es que resulta muy difícil responder a cuestiones tan complejas como estas en las pocas líneas de las que disponemos. Por eso pedimos perdón de antemano por los posibles errores en los que podamos incurrir y asumiendo de antemano que no vamos a poder explicar el tema con la profundidad y la seriedad que requiere un análisis de este tipo.

Contexto histórico y antecedentes

En primer lugar, cabe mencionar que Boko Haram no es un fenómeno nuevo. Aunque el caso se dio a conocer a escala mediática con el secuestro de las niñas de la escuela de Chibok, el grupo yihadista ha aparecido en diferentes medios de comunicación occidentales por lo menos desde 2009 y sus acciones se remontan al año 2002 e incluso antes. Movimientos de corte yihadista radical han estado presentes en Nigeria desde el periodo colonial, con el país bajo control del Imperio Británico. Grupos como Qadiriyya y Tijaniyya son un ejemplo de ello. Estado Islámico de la Provincia de África Occidental -nombre oficial del grupo al que nos referimos como Boko Haram desde su declaración de lealtad al Estado Islámico- tiene como objetivo final el establecimiento de un califato en el África Occidental con la imposición de la sharía (ley islámica), eliminando toda influencia de la cultura occidental a todos los niveles. Algo similar a eso ocurrió a inicios del siglo XIX, con el establecimiento del Califato de Sokoto o Imperio Fulani (en el actual territorio de Nigeria), implantado por grupos musulmanes como los anteriormente mencionados. Grupos de inspiración similar estuvieron (y están) presentes en Nigeria durante y después del periodo colonial. Es el caso del movimiento Maitatsine. Pero el precedente más claro de Boko Haram es el movimiento Muhajirun, que aunque nació como un grupo pacífico en 1995 pasó posteriormente a la lucha armada.

BH

Joven junto a su hijo en un campamento de refugiados tras huir de Boko Haram. Fotografía: AP

Situación económica y polaridad norte-sur

Nigeria es un país que prácticamente dobla en superficie a España y que cuenta con casi 180 millones de habitantes (aproximadamente el cuádruple del número de personas que habita España). Es un país de fuertes contrastes, siendo la primera economía del continente (por encima de Sudáfrica), según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). A pesar de esa aparente riqueza, ocupa el puesto 152 en el índice de desarrollo humano (IDH) en el informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El país se divide fundamentalmente entre el norte y el sur. Que la situación de pobreza y exclusión social es un problema que afecta al país entero es un hecho innegable, pero tampoco es menos cierto que es mucho más evidente en el norte que en el sur, región del país dónde se encuentra la principal fuente de ingresos de Nigeria: la riqueza petrolífera. Sin embargo, esta riqueza no es un medio para financiar servicios básicos para la ciudadanía, tampoco para desarrollar el país o para llevar a cabo políticas distributivas que pudieran paliar los grandes contrastes existentes entre el norte y el sur. Al contrario, el petróleo es explotado por empresas transnacionales como Shell, ExxonMobil, AGIP, Total S.A. o Texaco, empresas situadas en el sur (la parte rica del país), dónde las actividades terroristas están mucho menos presentes.

Cuestión étnica-religiosa

Nigeria es un país muy diverso tanto étnica como religiosamente y en él conviven más de 250 grupos y más de 500 idiomas (solo el inglés es oficial, lo cual demuestra que a pesar de ser un país independiente sigue arrastrando parte de su herencia colonial. El Yoruba, el hausa, el igbo y el fula comparten oficialidad); la mitad de la población es de confesión musulmana, con mayoría suní (concentrada en el norte, la parte más pobre de Nigeria), mientras que un 48% es de mayoría cristiana (concentrada en el sur, la parte rica del país) y el resto de religión animista. Esto configura un panorama político, social, religioso y cultural complicado de gestionar. Pero, ¿cuál es el origen de esta comunidad tan diversa en todos los aspectos? Es el resultado de la decisión tomada durante la época del colonialismo mediante la cual se obliga a vivir en un mismo territorio a colectivos que no solo no tenían ningún sentido de pertenencia a una misma comunidad, sino que mantenían relaciones bastante malas entre ellas y en ocasiones violentas. En definitiva, se fragmentan comunidades históricas y se obliga a convivir en el mismo territorio a diferentes etnias que no solo no tienen ninguna intención de hacerlo, sino que mantienen relaciones violentas entre sí, debilitando estructuralmente a esos nuevos países y convirtiéndolos en escenarios de conflictos, violencia e inestabilidad permanente. En aquel momento, bajo el control de las antiguas potencias coloniales.

Resulta casi ridículo hacer hincapié que en un escenario como este la corrupción es galopante y forma parte de toda la estructura del Estado, incluyendo a Gobierno, funcionarios del Estado, policías y militares, etc. Y claro, Boko Haram se aprovecha de toda esta situación, así como del malestar de la población norteña que vive en condiciones de pobreza y marginación extrema para captar a más seguidores dispuestos a luchar por la causa.

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Campamento de refugiados de la ciudad oriental de Yola (Estado Adamawa, Nigeria). Fotografía: Reuters

El secuestro de las niñas de la escuela de Chibok condujo a la mediatización del conflicto (lamentablemente no ha sido el único y -sin ir más lejos- hace unas pocas semanas hemos tenido noticias de más). Fue el momento en el cual gobiernos y medios de comunicación centraron su interés en Boko Haram y el peligro que supone que grupos de estas características estén operando principalmente en los denominados “países del tercer mundo”. Finalmente, hay que decir que Boko Haram es solo una de las muchas preocupaciones e inseguridades que definen el modo de vida en Nigeria y no necesariamente la más importante ni muchísimo menos la única. La sobredimensión que gobiernos y medios de comunicación dan a Boko Haram responde a su necesidad de influenciar a los ciudadanos para que piensen que “el terrorismo yihadista” es prácticamente la principal de las amenazas que nos afectan y que su consiguiente intervención militar es la única manera de poner fin al problema. Ya saben que la denominada “guerra contra el terror” ha salido (y sale) muy rentable.

Para quiénes quieran ampliar información pueden leer “Boko Haram. El delirio del califato en África Occidental”, de Jesús A. Núñez Villaverde. Para seguir el conflicto, pueden leer a Xavier Aldekoa, corresponsal en Sudáfrica para La Vanguardia.

*Shaira no es el nombre real de la niña que logra escapar de Boko Haram, sino un nombre falso que le doy con el objetivo

Entrevista con Xavier Aldekoa: “La cultura occidental rige la agenda internacional”

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2 comentarios en “Boko Haram: niñas perdidas y situación en pleno corazón africano

  1. Pingback: Entrevista con Xavier Aldekoa: “La cultura occidental es la que rige la agenda internacional”

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