La crisis migratoria pone en peligro el espacio Schengen

Refugiados El Español

Un grupo de refugiados tras cruzar la frontera entre Macedonia y Serbia. Fotografía: Marko Djurica (Reuters)

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

El espacio Schengen es un acuerdo que establece la libre circulación de ciudadanos y la supresión de las fronteras comunes entre los países que firmaron el Acuerdo de Schengen en junio de 1985. Entre los primeros países integrantes se encontraban Bélgica, Alemania, Francia, Luxemburgo y los Países Bajos. Con su entrada en vigor en marzo de 1995 se sumaron países como España y Portugal, que habían firmado el acuerdo en 1991. Progresivamente se fueron sumando el resto de países, hasta conformar los 26 actuales. Y aunque el acuerdo de Schengen está integrado en el marco institucional de la Unión Europea desde la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam en 1999, hay países de la UE que no forman parte de Schengen (por ejemplo Gran Bretaña, Irlanda, Croacia, Rumanía o Bulgaria), así como también hay países que no forman parte de la UE pero sí de Schengen (caso de Suiza, Islandia o Noruega). En la práctica este acuerdo supone una política común en cuanto a controles fronterizos internos.

Pero la crisis migratoria y de los refugiados que estalló el pasado verano ha puesto en peligro este espacio común, que vive su momento más crítico de sus 31 años de historia. ¿Por qué? Pues porque la UE está teniendo serias dificultades para controlar sus fronteras externas. Las cuestiones relativas a defensa y seguridad siempre son difíciles de gestionar, entre otras cosas porque los países son más reacios a ceder su soberanía para llegar a un acuerdo común. Mientras que unos países proponen una política común en materia de gestión de fronteras exteriores, otros rechazan esta propuesta de forma contundente. Es el caso de Gran Bretaña (aunque no el único), que incluso puede ir más allá si los británicos deciden votar “no” a la permanencia en la UE en el referéndum que quiere celebrar el primer ministro David Cameron en junio de 2016.

La crisis migratoria podría redefinir Schengen

Gráfico II_opt

Gráfico facilitado por la Organización Internacional para las Migraciones

El foco del problema está puesto en Grecia. Según fuentes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en el país heleno han entrado más de 31.000 migrantes y refugiados por vía marítima. Esto supone veintiún veces más el número de migrantes registrados por la Guardia Costera de Grecia en enero del año pasado. Los graves problemas económicos por los que atraviesa el país heleno tampoco facilitan la problemática. La UE coincide con que Grecia no tiene suficientes medios para afrontar por sí sola la situación, pero como decíamos, la cuestión fronteriza no es sencilla. No todos los países están dispuestos a ceder soberanía en materia de seguridad y defensa y Grecia considera que ceder a la UE el control de sus fronteras sería renunciar a uno de sus últimos bastiones de soberanía.

Entre otras opciones se bajara la posibilidad de suspender temporalmente Schengen. En este sentido, la Comisión Europea ha recordado que el Código Schengen permite la salida temporal del espacio común mediante la invocación del artículo 25. Los ministros de Interior de la UE fueron más allá y durante el pasado mes de diciembre pusieron por primera vez sobre la mesa la posibilidad de suspender durante dos años el espacio Schengen. Esto sería posible aplicando primero el artículo 19 y posteriormente el 26. No parece una posibilidad real, pero el documento que se maneja desde las altas esferas de Bruselas deja entrever la opción de que la UE acabe tomando medidas drásticas si considera que los helenos no gestionan correctamente la cuestión de sus fronteras. Alemania, Francia, Suecia y Austria son algunos de los países que más han presionado en este sentido, ya sea por razones de seguridad o por considerar que hay un flujo demasiado grande de refugiados para acoger.

No obstante, algunos analistas y expertos opinan que son medidas para presionar al Gobierno de Tsipras, que ya ha cedido en parte y ha terminado activando el mecanismo de protección civil de la UE, tal y cómo le exigía la Comisión y ha cedido también en la pretensión de que la Agencia Europea de Control de Fronteras (Frontex) amplíe sus actividades en la frontera con Macedonia. Aún así, Bruselas considera que estas medidas no son suficientes y su evaluación concluye que los griegos no son capaces de hacerse cargo de la situación. Ello ha provocado también de forma indirecta que países que hemos mencionado antes como Alemania, Francia, Suecia, Austria y Dinamarca y Noruega hayan introducido controles en sus fronteras. Y esto podría desembocar en la aplicación del artículo 26 con el objetivo de prolongar estas medidas durante los próximos seis meses. La presión sobre el país heleno es total y desde la UE se ha lanzado recientemente un ultimátum a los griegos para registrar a los refugiados y recuperar el control sobre sus fronteras en un plazo máximo de tres meses. En caso contrario, la UE intervendría directamente para hacer cumplir estas exigencias. La situación es compleja y lo cierto es que podríamos estar ante el paso previo para acabar con la libre circulación en Europa como principio general.

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Un comentario en “La crisis migratoria pone en peligro el espacio Schengen

  1. Pingback: La UE mantiene los controles fronterizos en una crisis migratoria sin fin | La línea de fuego

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