Personas que cambian el mundo: Martin Luther King

Martin Luther King

Martin Luther King y Coretta Scott en la manifestación de la marcha de Selma hacia Montgomery (Alabama). Fotografía: Ben Martin, Life

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

El pasado viernes se cumplieron 87 años del nacimiento de Martin Luther King, uno de los líderes más carismáticos del mundo contemporáneo y que dedicó su vida para que se reconocieran los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.

En 1955 los negros tenían prohibido hablar con los blancos a menos que éstos iniciaran la conversación. Asimismo, la vida pública estaba segregada en función de la raza. Las leyes de Jim Crow establecían la segregación racial y eran aplicadas a los estadounidenses negros y a otros grupos étnicos no blancos. Aunque en la práctica era lo mismo, había diferencias entre el norte y el sur. La segregación de iure se aplicó principalmente en el sur e implicaba que ésta tenía reconocimiento legal, a diferencia del norte donde la segregación era de facto, es decir, que la segregación racial no tenía reconocimiento jurídico pero en la práctica se producía y los negros vivían en su mayoría en guetos urbanos.

Todo empezó en agosto de 1955. Emmett Till era un chaval afroamericano que vivía en Chicago pero que pasaba las vacaciones con su familia en el sur, concretamente en el pueblo algodonero de Money (Misisipi). Después de su jornada de trabajo, entró un día en Bryant’s Grocery and Meat Market, una tienda de alimentación del pueblo propiedad de la pareja blanca Roy Briant y Carolyn, y le hizo un silbido a ésta. Hoy en día muchas personas reprobarían el gesto argumentando que forma parte del universo micromachista (práctica violenta de la vida cotidiana tan sutil que pasa desapercibida pero que perpetúa las actitudes sexistas y las relaciones de desigualdad de las mujeres respecto a los hombres), pero en los Estados Unidos de mediados del siglo XX el problema no era el silbido en sí, sino que lo hubiera hecho un negro, atendiendo a criterios raciales. La mujer y otros clientes blancos de la tienda lo entendieron como una falta de respeto inaceptable e insultaron al joven. Las represalias no tardarían en llegar y unos días después Roy Briant y su hermanastro se dirigieron a la casa de Moses Wright, el tío de Emmett, secuestraron al joven chico y se lo llevaron a un granero situado en una población cercana donde le propinaron una paliza tan escalofriante que ni tan siquiera merece la pena entrar en detalles. Baste con decir que encontraron su cuerpo sin vida en el río Tallahatchie, casi sin poderlo reconocer de lo maltratado que estaba. El crimen quedó impune aunque todo el mundo sabía quiénes habían sido los autores.

Marcha Washington

Luther King en el Monumento a Lincoln durante la Marcha sobre Washington donde dio su famoso discurso “I have a dream”. Fotografía: AFP, Getty Images

Éste hecho fue de una trascendencia muy importante porque quedó grabado en el imaginario colectivo afroamericano. 50.000 afroamericanos acudieron a su funeral en Chicago y solo unos meses después tuvo lugar el inicio de lo que se conocería más tarde como el Movimiento por los Derechos Civiles, después de que Rosa Parks se negara a levantarse de su asiento en un autobús público para dárselo a un pasajero blanco. Como consecuencia de ello, Rosa Parks fue arrestada y llevada a juicio. El resto de la historia ya la conocen: empezó el boicot de autobuses de Montgomery que exigía el fin de la segregación en el transporte público e importantes líderes afroamericanos como Martin Luther King o Ralph Abernathy participaron en la protesta. Más tarde ocurriría lo mismo en Tallahassee.

Woodstock

Influenciado por el filósofo y escritor Thoreau y por el concepto de resistencia no violenta de Gandhi, Luther King fue uno de los pioneros en poner en práctica la desobediencia civil mediante prácticas no violentas. Capacitado para congregar grandes multitudes, estuvo presente en la gran marcha sobre Washington por el empleo y el trabajo; fue el autor de la famosa “Carta desde una cárcel de Birmingham” y del histórico discurso “I have a dream”. Eran los años de la consolidación de las clases medias y la oposición a la guerra de Vietnam. Pero también los años en los que se vislumbraba una nueva forma de vivir, basada en valores diferentes. Los movimientos estudiantiles abogaban por convivir de forma pacífica y adoptar un estilo de vida anticonsumista. Feminismo y ecologismo estaban en auge y a pesar de que Luther King murió de un disparo en la cabeza en abril de 1968, un año después los cantos por la libertad se seguían escuchando con fuerza en el legendario festival de Woodstock bajo la música de artistas como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Joan Baez o los Creedence Clearwater Revival. Eran tiempos de soñar.

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