El cambio, agua estancada

lopez_rajoy

La nueva legislatura arrancó el pasado miércoles con la elección de Patxi López, del PSOE, como presidente del Congreso. Esta elección llega 24 días después de las elecciones del 20 de diciembre, que se resolvieron en un panorama político que muchos calificaron de “ingobernabilidad“.

Ingobernables o no, el 20D abrió un nuevo panorama político, con una representación más diversa, que ahora toca afrontar. Sin embargo, ese bipartidismo que se pensaba tocado de muerte sigue aferrándose a lo que le queda. Con ello, el PSOE y Ciudadanos -sí, el partido viejo que propugnaba un cambio y el nuevo que tiene cara de viejo conocido – han decidido aliarse y pactar para que el socialista vasco Patxi López sea presidente de la Cámara Baja, todo ello, avalado por la abstinencia del PP.

Aunque no supone una acción decisiva para formar gobierno, este acto sí que nos puede dar alguna pista de por dónde irán los tiros en los pactos políticos. El tiempo corre y muy pocos son los que estarían dispuestos a dejarlo todo en manos de repetir la sesión en las urnas.

Si la campaña electoral estuvo marcada de los consabidos “y tú más”, “no vamos a pactar con corruptos” o “mi partido constituye el único cambio posible”, la entrada en la legislatura ha venido de la mano de convenios que afianzan la desesperación y el miedo a no ser los protagonistas del panorama político.

Este pacto mayoritario huele a lo de siempre: a miedo rancio, a agua estancada que no se quiere renovar, aunque a veces sople una tímida brisa que deja entrever ciertos rayos de sol.

Aquellos que se quejaban de los perroflautas que pedían derechos en las plazas y les recriminaban que si querían hacerse oír formasen un partido y se presentasen a las elecciones, ahora se quejan de compartir hemiciclo con ellos. Polémicas han sido las declaraciones de la diputada del PP Celia Villalobos, que en Espejo Público dejó caer, como quien no quiere la cosa, alusiones a Alberto Rodríguez, diputado de Podemos. “Me da igual que lleven rastas pero que las lleven limpias para no pegarme piojos”, argumentaba Villalobos.

En el mismo programa, la periodista Pilar Cernuda arremetía también contra los nuevos habitantes del Congreso. “La progresía no está reñida con la ducha”, manifestó. Otro argumento más para comprobar que el hemiciclo recuerda a tiempos que se creían olvidados y se muestran reacios a la sangre nueva.

Los caminos de la política son inescrutables… ¿O no?

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