Sudán del Sur, un país silenciado

Sudán del Sur

Campo de desplazados en Juba. Foto: Anna Surinyach

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

Uno de los libros que más me marcó ­tanto a nivel personal como profesional­ durante mi vida universitaria fue Ébano. Ébano es un conjunto de relatos que retratan la realidad más cruda de continente africano. “Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos”, decía Kapuscinski. Para otros, África es el continente olvidado. Pero para ser más honestos y precisos, África no es el continente olvidado, sino, más bien, el continente silenciado. Sabemos que existe pero recibimos información sobre él en la medida en que el mundo occidental se ve afectado por lo que allí ocurre. Ejemplos más o menos recientes de ello son el tan cacareado terrorismo o epidemias como la del ébola. En nuestro empeño por dar voz a los que no la tienen vamos a hablar sobre el estado soberano más joven del mundo: Sudán del Sur.

Sudán del Sur, país que declaró su independencia de Sudán en julio de 2011, ha estado sumido en varias guerras civiles durante los últimos 50 años. El último conflicto bélico estalló entre el ejército leal al presidente Salva Kiir, de etnia dinka, y una facción de militares sublevados que apoyan al exvicepresidente Riek Mashar, de etnia nuer, acusado de haber dado un golpe de Estado a mediados de diciembre del 2013. El pasado 26 de agosto el presidente del país firmó un acuerdo  de paz con los grupos rebeldes, aunque aseguró haberlo rubricado con muchas reticencias y, en sus propias palabras, bajo la presión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A pesar de estos acuerdos, el país se encuentra derrotado y desolado; la crisis humanitaria se ha agudizado y entre 1,5 y 2 millones de sursudaneses desplazados y refugiados viven de la ayuda exterior (lo que supone más del 15% de la población). El país se encuentra sumido en la hambruna y la desesperanza y según datos recogidos por varios organismos de Naciones Unidas, la situación de hambre extrema ha golpeado a la población de tal forma que el país se encuentra al borde de una catástrofe humanitaria. Dicha hambruna afecta a alrededor de 4 millones de personas condenadas a vivir en condiciones durísimas y en las que la inanición y la muerte están a la orden del día.

Xavier Aldekoa, corresponsal para La Vanguardia en África, co­fundador de la revista especializada en información internacional 5W y autor del libro “Océano África”, afirma que no hay lugar en el mundo en el que el pasado explique más el presente que en África. Partiendo de esta premisa vamos a zambullirnos en el océano sursudanés para conocer en profundidad su pasado, así como el origen y las causas de un conflicto que sigue estando vigente en pleno 2015.

Como decíamos, el 9 de julio de 2011 Sudán del Sur se declara como estado soberano e independiente tras la celebración de un referéndum que arrojó resultados demoledores. Antes de ello, Sudán del Sur pertenecía a Sudán, país al que los británicos concedieron la independencia el 1 de enero de 1956. El problema radicaba en que el nuevo país (Sudán) se construyó bajo una unificación forzosa y la independencia de Sudán del Sur responde al desafío de las fronteras que se establecieron durante el periodo colonial. Para entender el por qué de este desenlace vamos a situarnos en el contexto de los años inmediatos al final de la Segunda Guerra Mundial.

Entre 1899 y 1956, Sudán fue un condominio entre el Reino de Egipto y el Reino Unido, es decir, una especie de colonia de ambos países. El gobierno laborista necesitaba consolidar una alianza con Faruq, el rey de Egipto, para no poner en peligro los intereses geoestratégicos que tenían los británicos en el canal de Suez. Los británicos pensaban que prometiendo en secreto al rey egipcio la soberanía total de Sudán, con la condición de introducir la cláusula que preservaba el derecho a la autodeterminación del pueblo sudanés, podrían mantener sus intereses en la región. Ésta es la razón que explica que el Reino Unido decidiera unificar el norte y el sur de Sudán en 1946, ya que histórica y administrativamente ambos territorios siempre fueron dos entes separados. Sin ir más lejos, el sur tenía más vínculos con zonas que actualmente pertenecen a Uganda y Kenia que con el norte. El problema que presentaba el acuerdo anglo­egipcio es que los habitantes de la región meridional no lo habrían visto con buenos ojos, ya que entendían que habrían sido marginados política y económicamente por los árabes y los musulmanes. Durante este periodo de descolonización, en el mundo árabe adquiere una fuerza preponderante el panarabismo, un movimiento político nacionalista que exalta el sentimiento de unidad árabe. El líder principal de este movimiento era Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto en 1956, unos años después del derrocamiento de Faruq. Los conservadores, que habían llegado al poder en Gran Bretaña, temían que el nuevo gobierno de Egipto se anexionara el norte de Sudán, expulsando a los británicos del canal de Suez y es por ello que a los británicos les interesaba un Sudán unificado. Así las cosas, Sudán consigue su independencia en 1956, pero el país se encuentra dividido, ya que el sur se encontraba en una posición muy desfavorable y no pasó mucho tiempo antes de que empezara a reclamar un nuevo Estado.

Desde entonces ha habido una sucesión eterna de conflictos y guerras civiles que se intercalaban entre pequeños periodos de paz. Las razones, como decíamos, varias: primera, la separación de áreas antagónicas representadas por el norte y el sur. El norte, principalmente árabe y musulmán, concentraba los recursos y representaba el desarrollo. El sur, “áfricano, bárbaro e infiel”, mucho más árido y pobre. Segunda, el sur estaba dominado por el norte, y además había división entre las dos principales etnias: dinka y nuer. Y tercera, el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en 1978. Esta circunstancia complicó todavía más la situación en Sudán, que en aquel momento gozaba de un periodo de paz gracias a un acuerdo firmado en 1972 y que daba por finalizada la rebelión del sur.

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2 comentarios en “Sudán del Sur, un país silenciado

  1. Molt bé Nico, jo només hauria afegit -només és una opinió- per entendre millor el context que Nasser, a més de nacionalista era socialista (Suez), i com en molts casos el panarabisme anà acompanyat del socialisme; i que formava part del moviment dels països no aliniats. Molt interessant la cita a kapuscinski, segur que el seu ull clínic ofereix una visió d’Àfrica molt interessant, l’apunt. Salut Nico!

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  2. Hola Miquel! Estic totalment d’acord amb el que dius. La raó per la qual no ho he comentat, és perquè pensava que se m’estava fent molt llarg el reportatge i no volia anar-me’n per ses branques, però sí, és exacte el que dius i tens tota sa raó (nacionalització des canal de Suez). Salut!

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