Entrevista con Alejandro Requeijo: “La equidistancia ante el terrorismo no es una opción para el periodismo”

Alejandro Requejo en la redacción de Europa Press. Foto: Tatiana Arenas

Alejandro Requejo en la redacción de Europa Press. Foto: Tatiana Arenas

 

Por Tatiana Arenas (@tatianaarenas_)

Alejandro Requeijo es redactor especializado en asuntos de Seguridad para la agencia de noticias Europa Press desde el año 2009 y a lo largo de este tiempo ha escrito multitud de informaciones sobre el trabajo que realiza la Guardia Civil en sus diversos ámbitos de actuación, entre ellos la lucha antiterrorista. Antes fue redactor de Tribunales de la misma agencia y realizó gran parte de su trabajo en la Audiencia Nacional cubriendo decenas de juicios por terrorismo.

Sus artículos en todos estos años han abarcado numerosas operaciones y juicios contra ETA y su entorno, también contra los responsables de los GRAPO y el PCE (reconstituido), miembros de Resistencia Galega o detenciones de grupos yihadistas y macrojuicios, incluyendo la sentencia del 11-M.

El Periodismo, perseguidor incansable de la verdad a través de los hechos, adquiere una responsabilidad de peso a la hora de mediar informativamente con el terrorismo. En un país en vías de superación de una etapa de su vida en democracia donde una banda terrorista, ETA, llegó a matar más de 800 personas, el Periodismo jugó y ha de seguir jugando un papel crucial que debe ser caracterizado por la responsabilidad a la hora de transmitir los hechos.

A lo largo de la historia del terrorismo en España, los medios de comunicación han debido adaptarse a las circunstancias y han ido encajando con el tiempo el tratamiento informativo que se le podía otorgar a hechos que sólo producían terror. Una adaptación digna de ser desmenuzada con el objetivo de hacer entender la importancia que se merece al hecho de hacer Periodismo en tiempos difíciles y sobre hechos terribles.

Frente a un tema tan relevante, Alejandro Requeijo como experto admite que en los medios españoles se dio un debate entre dos premisas: contar los hechos sobre terrorismo o establecer un vacío informativo por miedo a convertirse en propaganda del propio. Sin embargo fue un debate que no terminó de cuajar y se optó por descartar el vacío de información sobre el terrorismo y sus actuaciones. Había que contarlo. ”En España siempre se ha informado de la problemática terrorista y podría decir que en términos generales se ha hecho con responsabilidad”.

Informar sobre atentados y sobre cómo ETA llevaba a cabo ataques y se iba cobrando vidas no se trata de algo fácil y con el paso de los años ha ido variando inevitablemente según el periodista: “Es inevitable dado que se trata de un problema que empieza en la década de los sesenta del siglo pasado.”

“Las primeras informaciones sobre ‘La ETA’, al principio se ponía siempre el artículo, por ejemplo, son de la época de la dictadura así que imagínate si ha habido cambios”, remarca el periodista. Sin embargo, destaca un cambio fundamental en cuanto a la posición de la víctima en las informaciones: “Si analizamos la etapa democrática creo que el cambio fundamental es que la víctima ha terminado por tener un papel protagonista en la información que al principio no tenía. En aquellas primeras informaciones era habitual encontrar expresiones para referirse a la víctima del tipo “representante del régimen anterior”, “traficante de drogas”, “confidente de la  policía” que de manera más o menos consciente venía a justificar de algún modo su asesinato”.

“Al principio había mucha información sobre los asesinos y muy poca sobre los asesinados. Eso cambió con el tiempo”, concluye el periodista.

El año que arroja un mayor número de víctimas mortales es 1980, con casi un centenar de muertos. El ritmo de los atentados ha variado y esto ha hecho cambiar también otros aspectos de las noticias sobre ataques como su posicionamiento: “En los ochenta, donde podría haber varios muertos cada semana, en ocasiones un asesinato terrorista ocupaba un breve porque había mucha información sobre otros atentados. Hoy cualquier asesinato de ETA sería portada sin duda en todos los periódicos”.

“La equidistancia ante el terrorismo no es una opción para el periodismo”, afirma Requeijo. El Periodismo se debe a los hecho y la objetividad aparta cualquier juicio de valor, sin embargo, ¿cómo informar con objetividad cuando lo haces sobre asesinatos sanguinarios e injustos de la mano de terroristas?, ¿cómo hacer que el total desacuerdo con los hechos no afecte a la información? El experto responde: “Hay que partir de la premisa irrenunciable de que los hechos son los hechos y son sagrados. Hay que respetarlos siempre y en todo momento y buscar la verdad. Y en la búsqueda de la verdad había, hay que ser consciente de que las balas venían de un lado y no del otro. ETA es una banda terrorista cuyo objetivo era poner en jaque al Estado de Derecho y a la Democracia”.

El esqueleto de toda información ha de ser un lenguaje además de correcto, respetuoso. Con más motivo cuando se trata del lenguaje periodístico en las noticias sobre terrorismo, ya que puede convertirse en un instrumento propagandístico. “A veces es un poco inevitable acabar asumiendo su lenguaje a fuerza de leer sus textos y estudiar su comportamiento”. El propio periodista reconoce que es posible asumir términos propios que utilizaban y utilizan los etarras, pero de una manera inconsciente: “Se acaba hablando de ‘comandos’, ‘aparato militar’, ‘impuesto revolucionario’, cuando no era más que un chantaje criminal, o ‘consecuencias de conflicto’. De manera inconsciente se les legitima”.

Si el lenguaje informativo a la hora de elaborar una información sobre terrorismo es importante, mucho más lo son las fuentes de donde emana. Las fuentes policiales son las principales informadoras de los detalles sobre ataques u operaciones en contra del terrorismo. Son de fuentes cruciales a la par que delicadas: “Se trata de materias muy sensibles y nunca una exclusiva vale más que una operación policial. No se puede poner en peligro ningún operativo porque al final se trata de salvar vidas”.

“Que una fuente te cuente depende de muchas cosas: desde que tenga confianza contigo a que quiera que su trabajo se vea reconocido en los medios”, explica. Las fuentes policiales son vitales para los medios, pero también existe una retroalimentación: “En ocasiones les conviene que una intervención suya se sepa para generar algún tipo de reacción o movimiento en ‘los malos’ y entonces recurren a los medios. Mientras sea verdad (los hechos son sagrados), adelante”. 

Puede darse la sensación de que por los medios de comunicación solo corren noticias sobre operaciones policiales contra etarras que terminan en éxito, con los perseguidos detenidos y camino a ser juzgados. Las propias autoridades son las informadoras, y frente a esto la cuestión es, ¿informan también de operaciones fallidas o de detenciones que terminan sin motivos de condena? “Hay que tener en cuenta que informar de una operación fallida sobre alguien que se ha fugado, por ejemplo, puede alertarle de que le están buscando, a él o a otros sospechosos. Pero si una detención acaba sin condena, sucede después de un juicio y una sentencia, que son públicas, y por tanto no hace falta que la fuente te llame para contártelo. Ya te enteras tú y lo cuentas igual”, explica Requeijo.

Otra cuestión con la que han de tener especial cuidado los medios de comunicación es no caer en condenas mediáticas previas a la sentencia. Cuando un terrorista es detenido en alguna operación es necesario tener en cuenta que, hasta que no se demuestre lo contrario en un juicio, goza de la presunción de inocencia. “Es inevitable pensar que cuando la Guardia Civil o la Policía detiene a un presunto terrorista lo hace con pruebas suficientes de su culpabilidad, pero en realidad todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia hasta que no hay una condena judicial. Hasta entonces es sólo presunto”.

EGIN, EUSKALDUNON EGUNKARIA Y GARA, MEDIOS ABERTZALES

Durante este recorrido del papel del Periodismo a la hora de informar sobre terrorismo, y principalmente sobre ETA, conviene hacer referencia a medios de comunicación concretos que se convirtieron en los principales medios transmisores de información sobre la banda. “Periodísticamente los medios de comunicación abertzales han sido muy útiles para conocer los comunicados de ETA o para saber cómo ‘respiraba’ el entorno independentista radical, pero digamos que su manera de entender la situación ha dejado demasiados capítulos de falta de sensibilidad hacia las víctimas de ETA”.

Egin, Gara y Euskaldunon Egunkaria son citados como los principales medios abertzales. Egin fue clausurado cautelarmente en el año 1998 por orden judicial del juez Baltasar Garzón, Egunkaria fue cerrado por orden judicial en 2003 y el diario Gara sigue publicando en la actualidad.

“Sobre Egin y Egunkaria hay mucha jurisprudencia escrita y no siempre favorable a los intereses del Estado. En cualquier caso, siempre recordaré la portada de Egin del día en el liberaron a Ortega Lara tras 532 días de cautiverio: “Ortega vuelve a la cárcel”. Un juego de palabras macabro relacionado con la profesión de Ortega Lara, que era funcionario de Prisiones. Recientemente, tras la detención de la última cúpula de ETA, Gara tituló algo así como “Detienen a la cúpula que apostó por la paz”, como si Pla y Sorzábal fuesen Ghandi y Mandela y no dos terroristas de ETA.”, narra Requeijo.

‘LA ALTERNATIVA KAS’ O CÓMO PASAR A SER EL BLANCO 

José María Portell Manso fue el primer periodista español asesinado por ETA en el año 1978. En el 2000 el periodista José Luis López de la Calle fue acribillado por un etarra. Una muestra de que a lo largo de su historia, hubo un momento en el que ETA amplió su círculo de objetivos y los periodistas también llegaron a estar en el punto de mira. Se trató de una especie de socialización del terrorismo relacionada con lo que se denominó la ‘alternativa KAS’: “Si antes todos éramos ya víctimas del terrorismo, desde ese momento, más”.

“La ‘alternativa KAS’ es el momento en el que ETA pasa de tener entre sus objetivos sólo a militares o fuerzas de seguridad para incluir a políticos, periodistas, funcionarios de prisiones, jueces, fiscales… todos los que consideraban enemigos, todos los que representaban el sistema democrático que querían destruir”.

 

LA NEGOCIACIÓN HISTÓRICA CON ETA

En cuanto a la definición del conflicto en España ha habido varias posturas. Defender, tanto en los medios como en la política, que la solución a este problema pasaba por lo político y exigía soluciones políticas chocaba con la idea de que se trataban de hecho de delincuencia común y se debía dar una solución sólo policial. “En este país ha habido de todo en este aspecto. No solo los medios, sino los políticos, que al final lo condicionan casi todo. Durante muchos, demasiados años, se asumió que a ETA nunca se le vencería y que el único final posible era una negociación en el que el Estado tendría que ceder en algo para que los terroristas dejasen de matar”, explica Requeijo.

“Por suerte aquello cambió cuando se decidió ir a por ellos con todo el peso de la Ley, de la Policía, la Guardia Civil, los jueces, los fiscales, la cooperación internacional, el relato de las víctimas, el pacto antiterrorista, la Ley de Partidos… Todo eso acabó con mucho esfuerzo y sacrificios arrinconando a ETA hasta convertirla en el famélico escuadrón que es hoy sin que haya logrado ninguno de sus objetivos”.

Durante la VIII Legislatura en España que abarcó el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero entre el 2004 y el 2008 se habló mucho sobre la negociación con ETA para dar una solución política al conflicto. A este intento se le denominó “proceso de paz” y en el marco de estas negociaciones la banda terrorista llegó a declarar un “alto el fuego permanente” en marzo de 2006. ETA terminó saltándose esta declaración en diciembre del mismo año cuando colocó una furgoneta bomba en los aparcamientos de la Terminal T4 del aeropuerto Madrid-Barajas. El atentado de la T4 causó la muerte de dos personas, hirió a una veintena y provocó importantes destrozos en las infraestructuras del aeropuerto y daños en el funcionamiento del mismo.

En torno a estas negociaciones las informaciones se dispararon. “Hubo quien lo vio como una nueva oportunidad y consideró que el presidente tenía derecho a intentarlo como lo hicieron sus antecesores (Suárez, González y Aznar). Otros desconfiaban y pensaban que más que derecho a intentarlo, el presidente tenía la obligación de aprender de la experiencia de sus antecesores.”

“Lo cierto es que ninguna negociación puso fin al terrorismo. La de Zapatero tuvo su punto de inflexión negativa en la bomba de la T4 de 2006, meses antes ETA había robado 300 pistolas en Francia. Tras aquel nuevo proceso frustrado ETA mató a 12 personas más”.

Al tiempo que las negociaciones no daban sus frutos, las autoridades siguieron basando sus esfuerzos contra los terroristas. “Mientras, la Guardia Civil y la Policía descabezaron a ETA en numerosas ocasiones hasta que la banda, ahogada por los golpes policiales, acabó decretando el cese definitivo en 2011 de forma unilateral”.

En los últimos años se han ido produciendo sucesivos desmantelamientos de ETA por parte de las autoridades y de la lucha antiterrorista. Tras estos golpes, la cúpula ha quedado debilitada hasta día de hoy.

Las últimas detenciones de la cúpula se llevaron a cabo en el marco de la denominada “operación Pardines” en la que fueron detenidos en Francia los jefes  David Pla e Iratxe Sorzabal, Según información publicada por la agencia Europa Press el 22 de septiembre de este año, tras las detenciones el Ministerio del Interior emitió un comunicado en el que definía el golpe como “contundente” e indicaba que también dificultaba que la banda pudiera “perpetuarse como un agente influyente en el escenario político y social”.

En el comunicado que publica la misma agencia, el Ministerio de Interior exponía que
“ambas detenciones constituyen un fuerte golpe para la banda terrorista, ya que supone la eliminación de la estructura de dirección encargada de gestionar el arsenal armamentístico y explosivo de que aún dispone ETA”.

Con esta, y otras detenciones posteriores, podríamos estar hablando el final de la banda terrorista que sembró a lo largo de su historia el terror en España. Aunque eso no esté del todo claro, lo que concluye es que el Periodismo ha constituido una labor de vital importancia a la hora de tratar este tipo de informaciones, y que, como obligación, ha de ser fiel y leal a los hechos siempre a pesar de que a veces resulten terribles.

 

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